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10 Cosas que debes saber antes de ir a vivir en el campo

Dejar atrás la vida en la gran ciudad e ir a vivir en el campo parece ser el sueño de cada vez más gente. El intenso ritmo de vida propio de las ciudades occidentales de cierto tamaño, fenómenos como la gentrificación o la simple búsqueda de un estilo de vida más sostenible y en conexión con la naturaleza son algunos de los motivos que pueden llevarnos a pensar en una escapada al mundo rural. Un objetivo que la pandemia y algunas de las consecuencias que esta ha traído consigo, como una mayor implantación del teletrabajo, han hecho más tangible. Pero antes de hacer la mochila y echarnos a los caminos quizá debamos hacer una pequeña reflexión sobre las ventajas de vivir en el campo y también sobre los posibles inconvenientes de esta decisión. Por eso, hoy queremos señalar 10 cosas que debemos plantearnos antes de ir a vivir al campo. Un pequeño ejercicio para saber si la vida rural tiene las respuestas que buscamos. 

1. Más naturaleza es más salud

Una de las principales ventajas de la vida en el campo o en entornos rurales es que tenemos un contacto más estrecho con la naturaleza y esto tiene un efecto directo en nuestra salud: mejora nuestro estado de ánimo, nos ayuda a rebajar los niveles de estrés, podemos respirar aire menos contaminado, adoptamos un estilo de vida menos sedentario, etc. Un claro punto a favor de la vida en el campo. 

2. En el campo hay menos accesibilidad a servicios básicos

La vida en el campo o en entornos rurales implica que debemos renunciar a una de las mayores ventajas de las grandes ciudades: el fácil acceso a servicios básicos. Centros de salud, escuelas, oficinas de la administración pública… cualquier gestión que necesitemos hacer y que no podamos realizar de forma telemática conllevará nuestro desplazamiento hasta los centros urbanos. Lo que nos lleva al siguiente punto. 

3. Necesidad de transporte independiente

Los entornos rurales suelen tener peores infraestructuras y conexiones con los núcleos en donde se concentran los servicios básicos y no tan básicos. La ausencia de soluciones de transporte público o una menor frecuencia o flexibilidad de estos servicios nos hará depender de nuestro propio vehículo. Un punto muy a tener en cuenta a la hora de decidir la distancia a la que estamos dispuestos a alejarnos de estos grandes centros de servicios. 

4. El coste de vida es más barato

La necesidad de un vehículo propio puede suponer un coste extra, pero en términos generales, el coste de vida en el campo suele ser mucho más barato. Comenzando por el presupuesto que destinamos a nuestra vivienda, ya sea en modalidad de compra o en alquiler, y continuando por el pago de impuestos y tasas municipales, la adquisición de bienes y servicios, etc. Antes de irnos a vivir en el campo es necesario que hagamos nuestras cuentas sobre nuestros gastos básicos y cómo la vida en el medio rural va a afectar a nuestra economía. 

5. El ritmo de vida más tranquilo

La vida en el campo, a priori, implica un ritmo de vida más tranquilo. La ausencia de ruidos estridentes, los sonidos de la naturaleza, el entorno, las actividades al aire libre… La vida rural invita a la reflexión y a tomar cierta perspectiva sobre cómo empleamos nuestro tiempo. A un estilo de vida más lento. Sin embargo, esto no tiene por qué estar garantizado por el mero hecho de trasladar nuestra residencia al campo. Por ejemplo, si teletrabajamos y nuestro trabajo nos produce estrés, el mero hecho de trabajar en el campo no va a hacer desaparecer este problema. Por eso, debemos entender que el cambio de residencia puede mejorar nuestro bienestar, pero no es la solución directa a todos nuestros problemas. 

6. El acceso a compras es más complicado

Al igual que la mayor distancia hasta los centros de servicios básicos, la vida rural implica también una menor accesibilidad a los centros de comercio. Y esto puede ser visto como una ventaja o como un inconveniente. Evidentemente, la necesidad de desplazarnos para hacer nuestras compras supone una pérdida de comodidad. Sin embargo, si buscamos llevar una vida más sostenible y evitar caer en el consumismo, la vida en el campo nos ayudará a conseguirlo. Al tener que planificar nuestras compras con antelación y tener que transportarlas nosotros mismos, tendremos que planificar nuestros gastos de forma meditada y organizada. Esto dificultará que caigamos en compras impulsivas. Y si nos vamos a vivir a un lugar lo suficientemente remoto, ni siquiera tendremos la tentación de comprar en tiendas online. 

7. ¿Tenemos hijos?

Si tenemos hijos o nos planteamos tenerlos en el futuro, debemos pensar en cómo la vida en el campo puede afectarles durante la infancia. A favor están el mayor contacto con la naturaleza y la constante fuente de estímulos que esta supone para los niños: animales, plantas, paisajes, colores, olores, actividades al aire libre… También una mayor sensación de libertad cuando los niños van teniendo una edad y pueden salir solos a la calle. Entre las desventajas de la vida en el mundo rural para los hijos están la menor disponibilidad de colegios y centros educativos y un posible menor contacto con otros niños de su edad. 

8. Relaciones interpersonales más estrechas, menos oferta cultural

Uno de los principales aspectos negativos de las grandes ciudades es que estas, lejos de facilitar una mayor conexión entre las personas, nos hacen ser más individualistas y nos aíslan de nuestros vecinos. La vida en el campo o en los entornos rurales suele prestarse a lo contrario, posibilitando relaciones interpersonales más próximas con la comunidad que nos rodea. La parte negativa de la vida rural implica que hay menos cantidad de gente y menos eventos en torno a los cuales socializar. Es más complicado conocer gente nueva. Por otra parte, si el aspecto cultural de la vida en las ciudades es muy importante para nosotros, es mejor que nuestro destino rural no esté muy distanciado de un centro urbano, permitiéndonos hacer una visita siempre que echemos de menos este aspecto positivo de las ciudades. 

9. Un estilo de vida más sostenible 

Si la ecología es uno de los motivos por los que queremos mudarnos al campo, en este caso lo tenemos fácil, ya que la vida sostenible es mucho más posible en entornos rurales. La posibilidad de desconectarnos de las principales redes de suministros energéticos, de cultivar nuestro propio huerto o de tener una pequeña granja para producir nuestros alimentos son opciones mucho más viables en el campo. 

10. Conexión a Internet

A menos que en nuestra marcha al campo estemos buscando un nivel de aislamiento propio de un anacoreta, la posibilidad de tener conexión a Internet será un aspecto muy a tener en cuenta en una posible marcha de la ciudad. Sobre todo si dependemos de este medio para realizar nuestro trabajo. Por lo general, la vida en el mundo rural implicará que nuestra conexión a Internet será más lenta e inestable, por lo que debemos valorar también este aspecto. 


Como vemos, vivir en el campo tiene muchos aspectos positivos, pero también entraña algunas contrapartidas. Por eso, antes de dar el paso, es importante que hagamos una reflexión profunda de qué es lo que buscamos realmente con este cambio de residencia y en qué medida esto va a mejorar nuestro día a día. La imagen idílica de la vida en el campo puede ser un objetivo deseable para muchos, sin embargo, no es una opción para todo el mundo. Por eso, antes de dar el paso, mejor dedicar algo de tiempo a valorar si esta vida rural se ajusta a nuestras necesidades y circunstancias personales o si es preferible que nos centremos en otro tipo de cambios primero.

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