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¿En qué productos está el aceite de palma? ¿Es tan malo como dicen?

En los últimos años, el aceite de palma ha ganado una enorme popularidad negativa como uno de los principales ingredientes alimentarios a evitar por cualquier persona que tenga una mínima preocupación por llevar una dieta sana y equilibrada. Se trata de una grasa de origen vegetal de las llamadas saturadas, por lo que su consumo está vinculado a toda una serie de perjuicios para la salud. A saber: aumento de los niveles de colesterol y otras grasas en sangre, riesgo de sufrir enfermedades y accidentes cardiovasculares, mayor incidencia de obesidad, mayor riesgo de diabetes, hígado graso, etc. 

Sin embargo, pese a los nefastos efectos que, en general, representa el aceite de palma para la salud, su uso como ingrediente en la industria alimentaria es masivo, como veremos un poco más adelante. Esto se debe a que es un tipo de grasa que hace más untuosos y atractivos al paladar ciertos alimentos de muy baja calidad nutricional, de los que el ejemplo más claro sería la bollería industrial. 

Además, se trata de un ingrediente que puede llegar a ser hasta 6 veces más barato que el aceite de oliva, lo que explica lo extendido de su uso por los grandes fabricantes de alimentos. Un hecho que también podría ofrecer una justificación económica a su producción masiva a partir de grandes monocultivos intensivos de palma aceitera. Unos cultivos que, sin embargo, resultan altamente insostenibles y muy perjudiciales también para el medioambiente. 

Dicho todo esto, nuestro objetivo con este artículo es hablar sobre algunos otros aspectos importantes y quizá no tan conocidos por el público general sobre el aceite de palma. Veremos si realmente es tan malo para la salud y si su producción es tan perjudicial para el medioambiente, tratando de arrojar algo de luz sobre este polémico producto y desmitificando algunas cuestiones.  

A continuación, mostraremos una lista de los principales alimentos y otros productos que incorporan el aceite de palma entre sus ingredientes. Bien como tal, bien en forma de productos derivados del aceite de palma. Y para finalizar, veremos bajo qué otros nombres podemos encontrar al aceite de palma y sus compuestos derivados en la etiqueta de los alimentos y de otros productos, para que podamos tomar nuestras decisiones de compra y consumo debidamente informados. 

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Aceite de palma: ¿Es tan malo para la salud como se dice?

Lo primero que llama la atención sobre el uso alimentario del aceite de palma es que su uso se circunscribe, casi en exclusiva, a la preparación de productos de alimentación altamente procesados. Lo cuál ya resulta bastante sospechoso. 

Y lo que es innegable sobre el aceite de palma es que se trata mayoritariamente de una grasa saturada, sí. Y lo es en una proporción que puede llegar hasta el 50 % de su composición. 

Un tipo de grasas que suele ser más común dentro de los lípidos de procedencia animal y que se caracteriza, entre otras cosas, por mostrarse en estado sólido a temperatura ambiente. Un hecho muy apreciado por la industria alimentaria, pero que sin embargo contribuye a generar todo tipo de problemas en el organismo y que suelen manifestarse, en la mayoría de casos, en la presencia de altos niveles de colesterol y triglicéridos en sangre. Pero que, sin embargo, tiene su utilidad como sustitutivo de productos que pueden resultar inadecuados para el consumo por parte de algunas personas, como ciertas grasas también saturadas de origen animal. 

Así pues, en resumen, sí que podemos concluir que es mejor evitar, de manera general, el consumo de este tipo de grasas saturadas para poder disfrutar de una dieta sana. Y por ello, las principales organizaciones médicas no recomiendan el consumo de alimentos elaborados con aceite de palma.

El aceite de palma desde el punto de vista de la sostenibilidad medioambiental

Como decimos, el uso del aceite de palma resulta altamente rentable para la industria alimentaria, ya que se trata de un aceite relativamente barato y fácil de producir. Más aún cuando se escala su producción en masa y esta se exporta hacia países con legislaciones laxas en temas de protección medioambiental, social y laboral. 

Así, la producción industrial y los monocultivos intensivos de palma aceitera —africana (Elaeis guineensis) o americana (Elaeis oleifera)— conllevan toda una serie de problemas de sostenibilidad y un alto impacto ambiental. Entre otros: deforestación, pérdida de biodiversidad, desplazamiento de especies animales y destrucción de sus hábitats, altas emisiones de gases de efecto invernadero y un largo etcétera.

Sin embargo, y aunque la anterior sea la forma más extendida de producción del aceite de palma, hoy en día también es posible encontrar aceite de palma de producción ecológica y sostenible, así como productos certificados como tales. 

Pero tiene que ver con la forma de producción, no con el producto en sí. También podemos encontrar aceite de palma producido de forma sostenible y con certificaciones específicas como Green Palm Sustainability o RSPO Certified Sustainable Palm Oil, que representarían alternativas de producción del aceite de palma quizá más sostenibles y respetuosas con el medioambiente y con las comunidades locales. 

¿En qué alimentos y otros productos se encuentra el aceite de palma?

El aceite de palma se usa de forma mayoritaria en la industria alimentaria para la preparación de productos altamente procesados y, por ello, poco saludables. Pero su uso también llega a otros ámbitos, como el de la industria de los cosméticos o la producción de biocombustibles

Actualmente, los principales productos en los que vamos a encontrarnos con el aceite de palma o alguno de sus compuestos derivados serían estos que siguen:

  • Bollería industrial.
  • Chocolates, bombones, etc.
  • Confitería y repostería industrial.
  • Margarinas y otros sustitutivos de la mantequilla.
  • Salsas.
  • Galletas.
  • Cremas de cacao.
  • Patatas fritas, snacks y otros productos industriales sometidos a horneados o a frituras en grasas hidrogenadas.
  • Panecillos, tostadas, y otros productos de panadería, industrial.
  • Pizzas, congelados y otros productos precocinados.
  • Refrescos.
  • Productos cosméticos: jabones, detergentes, champús, cremas, etc.

Cómo identificar el aceite de palma en los productos que consumimos

Para terminar, como ya podemos suponer que algunas empresas no están interesadas en que se sepa que sus productos incorporan un ingrediente con tan mala fama como el aceite de palma, vamos a ver algunos de los nombres alternativos que pueden ayudarnos a identificar el aceite de palma o alguno de sus derivados en el etiquetado de los productos que hay en el mercado. Esto nos permitirá estar mejor informados sobre su composición y tomar nuestras decisiones de consumo y de compra de manera más consciente.

Algunas de las nomenclaturas bajo las que se camufla el aceite de palma o sus derivados pueden ser estas:

  • Ascorbil palmitato
  • Palmitato ascorbilo
  • Elaeis guineensis
  • Estearina de palma
  • Aceite de palmiste
  • Kernelato de palma de sodio
  • Palmitoil oligopéptido
  • Sodium palmitate 
  • Lauryl sulfate
  • Glyceryl stearate
  • Glyceryl Stearate SE
  • Emulgente E472e
  • Ácido Beta Apocarotenoico

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