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¿Te suena la aerotermia? Qué es, cómo funciona y sus grandes ventajas

El uso de la calefacción, así como de sistemas tradicionales de climatización y aire acondicionado, son algunas de las actividades cotidianas de nuestro día a día que más contribuyen a aumentar nuestra huella ecológica. La utilización de este tipo de aparatos para regular la temperatura interior de viviendas, puestos de trabajo, comercios y otros espacios públicos conlleva un nivel muy elevado de emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero. Estas emisiones, a su vez, ayudan a incrementar la temperatura global del planeta y agravan los efectos del cambio climático. Por ello, suponen un grave problema medioambiental y son uno de los principales factores sobre los que trabajar de cara a cumplir con los objetivos de reducción de emisiones, de eficiencia energética y de impulso del uso de fuentes de energía renovables fijados por la Unión Europea para el año 2030

Una de las noticias más esperanzadoras que hay en la actualidad en este sentido es la aparición de nuevos sistemas de calefacción y climatización de última generación basados en el uso de la aerotermia. Esta tecnología permite la climatización de hogares, oficinas y otros muchos espacios aprovechando la energía calorífica existente en el aire. Esto permite una reducción del consumo energético destinado a la aclimatación de espacios y una menor dependencia de los sistemas de combustión alimentados por combustibles fósiles. Por ello, hoy vamos a explicar qué es la aerotermia, cómo funciona esta tecnología y cuáles son sus principales ventajas respecto al uso de los sistemas de calefacción basados en calderas de combustión o al de aparatos de aire acondicionado tradicionales. 

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¿Qué es la aerotermia?

La aerotermia es un tipo de tecnología utilizada por los sistemas de climatización de última generación que emplea la energía calorífica del aire exterior como principal fuente de energía para su funcionamiento. Estos aparatos se basan en el principio físico de que cualquier elemento que esté a una temperatura superior al cero absoluto, -273,15 °C, es capaz de irradiar un cierto grado de energía. De esta manera, los sistemas de aerotermia conjugan elementos físico-químicos y mecánicos para aprovechar esta energía térmica del aire y utilizarla para calentar o refrigerar un espacio, o para calentar agua que puede ser utilizada para diferentes fines sanitarios: ducha, lavado, cocina, etc. Esta capacidad de aprovechamiento de la energía calorífica del aire ambiental hace que la aerotermia esté considerada como una fuente de energía renovable por la Unión Europea, siendo una alternativa ecológica, limpia y eficiente a otros sistemas de climatización y calefacción mucho más contaminantes. 

¿Cómo funcionan los sistemas de aerotermia?  

Los sistemas de aerotermia tienen un funcionamiento relativamente sencillo desde un punto de vista teórico, similar al empleado por las bombas de calor tradicionales, y basado en un ciclo termodinámico. Así, los sistemas de aerotermia contarán siempre con, al menos, dos unidades: una unidad exterior, encargada de captar el aire ambiental en el exterior del espacio a climatizar y de extraer de él la energía calorífica; y una unidad interior, que traspasa la energía calorífica a un circuito de agua. 

Más detalladamente, el ciclo que se daría en un sistema de climatización basado en aerotermia sería el siguiente: 

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  1. La unidad exterior pone en marcha un ventilador que absorbe el aire exterior y lo conduce hasta el evaporador. Este evaporador consiste en una batería aleteada, similar a un disipador, por el que se hace circular un líquido refrigerante. El aire caliente del exterior circula bañando el exterior de la batería aleteada, permitiendo la transferencia de energía calorífica. Así, el líquido refrigerante aumenta su temperatura y se evapora, pasado a un estado gaseoso. El aire empleado para cambiar el estado físico del fluido refrigerante pierde unos 10 °C de temperatura y es devuelto al exterior. 
  2. El gas refrigerante es conducido hasta un compresor, donde es sometido a un aumento de presión, con el consiguiente aumento de su temperatura, desde unos 0 °C hasta unos 70 °C. 
  3. El refrigerante, ahora en estado de vapor sobrecalentado, es conducido hasta el condensador, un elemento muy similar al evaporador, pero cuya función es exactamente la contraria. En este caso, en el exterior del circuito se hace circular agua. Así, la transferencia de energía calorífica se produce ahora del refrigerante al agua. El agua se calienta y el refrigerante se condensa, volviendo a su estado líquido. 
  4. Por último, el refrigerante es dirigido a través de una válvula que le permite volver a las condiciones iniciales de presión y temperatura y, de ahí, vuelve al evaporador para reiniciar todo el ciclo. 

En resumen, partimos de aire caliente y obtenemos agua caliente al final del ciclo. Esta agua caliente puede ser empleada después para hacer funcionar circuitos de radiadores tradicionales, sistemas de climatización, suelos radiantes…, o para su uso como agua caliente sanitaria. 

Durante todo este proceso, tan solo el ventilador de la unidad exterior, encargado de captar el aire exterior, y el motor del compresor necesitan de energía eléctrica para funcionar. Así, estos sistemas de aerotermia permiten que alrededor del 70 % de la energía que necesitan para funcionar sea totalmente gratuita y sostenible, pues se obtiene de la energía calorífica del aire ambiental.   

Ventajas de la aerotermia

La capacidad de la aerotermia de aprovechar la energía calorífica del aire para climatizar espacios y producir agua caliente hace que esta presente una serie de ventajas sobre otros sistemas de climatización y calefacción más antiguos, especialmente sobre aquellos basados en la quema de combustibles fósiles. 

Estas ventajas serían principalmente las siguientes:

  • El uso del calor del aire ambiental como fuente principal de energía es clave para que la aerotermia esté considerada como una fuente de energía renovable. Así, la aerotermia es un sistema de climatización limpio, ecológico y sostenible. 
  • Supone una alternativa más eficiente energéticamente a otros sistemas de climatización y calefacción. El rendimiento de los sistemas de calefacción se puede comparar a través del coeficiente europeo SCOP (Seasonal Coefficient of Performance) o coeficiente de eficiencia estacional. Este coeficiente relaciona la potencia de calor producida por un sistema calefactor a partir de una unidad de potencia de energía eléctrica. Así, los aparatos de aerotermia suelen puntuar con valores de SCOP superiores a 4 o 5, es decir: son capaces de generar 4 o 5 kW de potencia en calor a partir de cada kW de potencia eléctrica consumido. Para hacernos una idea de la mejora en rendimiento energético que los sistemas de aerotermia suponen respecto a otros sistemas de calefacción bastará decir que los sistemas de combustión más eficientes no superan el SCOP 1: necesitan 1 kW de potencia de energía para producir 1 kW de potencia calorífica. Hoy por hoy, podemos decir que la aerotermia es el sistema de calefacción que ofrece un menor consumo de energía. 
  • El mayor rendimiento energético de los sistemas de aerotermia supone también un ahorro económico para los usuarios en la factura energética. Así, estos sistemas permiten un ahorro económico de entre el 25 % y el 50 % respecto de los sistemas de bomba de calor tradicionales o las calefacciones de combustión (carbón, gas natural, gasoil, etc.).
  • La aerotermia puede suministrar tanto frío como calor y permite combinarse con diferentes sistemas de climatización: radiadores tradicionales, suelo radiante, conductos de aire, sistemas ventiloconvectores, equipos de aire acondicionado, etc. También puede usarse para producir agua caliente de uso sanitario
  • La instalación de este tipo de equipos es relativamente sencilla y, una vez en funcionamiento, requieren de un mantenimiento mínimo. 
  • No se produce combustión y el ciclo termodinámico de los sistemas de aerotermia se realiza en circuitos estancos, por lo que no existen emisiones de gases locales a través del uso de la aerotermia. Si combinamos estos sistemas con el uso de energía eólica o solar, podríamos disfrutar de un hogar con 0 emisiones de gases por consumo de energía.  
  • Al no necesitar de calderas ni de combustión, los sistemas de aerotermia son más seguros y requieren un menor espacio que otros sistemas de calefacción. 
  • La legislación de España y de la Unión Europea para los próximos años contempla un impulso de los sistemas basados en aerotermia, de cara a eliminar progresivamente otros sistemas de calefacción o climatización más contaminantes, como los aparatos de aire acondicionado tradicionales o los sistemas basados en combustión. 
  • No emplean químicos contaminantes como los hidrofluorocarburos, a diferencia de los sistemas de aire acondicionado más antiguos.

En cuanto a las desventajas de los sistemas de aerotermia, estas son pocas, pero también existen. Entre ellas, la principal sería la inversión inicial que hay que hacer para instalar un sistema de este tipo, aunque esta debería poder ser amortizada en un par de años a través del ahorro en la factura eléctrica. La otra desventaja de este tipo de sistemas es que la temperatura del aire exterior condiciona el rendimiento del sistema de aerotermia, por lo que es conveniente optar por la instalación de equipos de calidad, sobre todo si estamos en localizaciones en las que se baje frecuentemente de los -10 °C. 


Como vemos, los sistemas de climatización basados en la tecnología de la aerotermia constituyen una alternativa real a los sistemas de calefacción y climatización tradicionales. También al alto coste energético y a las emisiones de CO2 y de otros gases de efecto invernadero originados por estos sistemas más antiguos. Una alternativa que es además ecológica y sostenible, ya que la mayor parte de la energía que utiliza para su funcionamiento procede de una fuente de energía renovable. Un ejemplo de como la tecnología y la legislación deben ponerse al servicio de promover futuro más sostenible. 

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