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Qué es el agua virtual y ejemplos de consumo de agua en productos

El agua es, seguramente, el recurso natural más importante y necesario para la vida en el planeta, tan solo por detrás del aire que respiramos. Tanto los seres humanos como el resto de animales, plantas y seres vivos del mundo necesitamos agua limpia para hidratarnos y realizar nuestras funciones vitales más básicas. Por ello, es fundamental que las personas seamos conscientes del uso y consumo que hacemos del agua y del impacto ambiental que esto tiene para los diferentes ecosistemas. En un mundo con cada vez más problemas de sobrepoblación y con una tendencia creciente hacia la globalización y al aumento del consumo de todo tipo de bienes y servicios por parte de los seres humanos, es urgente que sepamos racionalizar nuestro uso del agua. Y es que no solo necesitamos el agua para beber, para cocinar o para regar los campos, sino que el uso de agua está involucrado, de forma más o menos indirecta, con todas las actividades humanas. Todo lo que hacemos va a  suponer un gasto en agua, aunque a primera vista esto no sea del todo evidente. Para hacer más visible este consumo indirecto de agua surgen conceptos como el de agua virtual, acuñado en 1993 por el geógrafo británico Tony Allan, que nos ayudan a relacionar nuestro consumo de bienes y servicios con un consumo indirecto de agua. Hoy dedicaremos unos minutos a conocer qué es exactamente esto del agua virtual, así como a ver algunos ejemplos del gasto en agua que supone la producción y el consumo de muchos de los bienes y servicios que disfrutamos en nuestro día a día. 

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¿Qué es el agua virtual?

El agua virtual es un indicador que sirve para cuantificar el consumo de agua que supone la producción de un determinado bien o la prestación de un servicio concreto. El concepto de agua virtual no solo tiene en cuenta el agua contenida directamente en el producto final, sino también el agua indirectamente involucrada en todos el proceso de producción del bien en concreto. Así, para calcular el agua virtual asociada a la producción y consumo de un producto , debemos tener en cuenta el agua que se ha consumido para producir las materias primas con las que se produce este bien, el agua residual que se genera en esos procesos o el agua consumida por los servicios indirectos requeridos para la producción

Supongamos, por ejemplo, la cantidad de agua involucrada en la producción de un kilogramo de hamburguesas de vacuno. Deberemos de tener el cuenta no solo el agua que contiene la propia carne de la hamburguesa, sino también el agua que ha bebido el animal durante toda su vida; el agua que se ha empleado en su mantenimiento; el agua necesaria para producir los piensos de origen vegetal para su alimentación, la contaminada durante todos los procesos industriales y de transporte, etc. De esta manera, se tienen en cuenta todos los recursos de agua necesarios para la producción del bien. En el caso de este ejemplo, para obtener un solo kilogramo de hamburguesas de vacuno, necesitaríamos consumir 16 000 litros de agua dulce. Una cifra alarmante, que nos ofrece una perspectiva diferente desde la que valorar el consumo que hacemos de este producto, pero que también es aplicable a todos los demás. 

Así, partiendo de la base de que todo lo que producimos, consumimos o disfrutamos va a llevar asociado un consumo de agua, podemos reflexionar sobre la necesidad de adoptar patrones de consumo más responsables y también elaborar comparativas entre el agua virtual asociada a diferentes productos, para saber cuáles son más sostenibles desde un punto de vista del consumo de agua. 

A continuación, veremos algunos ejemplos del consumo de agua virtual vinculado a la producción de algunos bienes y alimentos que consumimos a diario, basados en el estudio Water Footprints of Nations, elaborado por los profesores A.K. Chapagain y A.Y. Hoekstra para el Instituto UNESCO-IHE para la Educación relativa al Agua. Si nos fijamos un poco, es fácil darse cuenta de que cuanto más industrializado es el proceso de producción de cada bien, más cantidad de agua necesita movilizar:

ProductoContenido en Agua Virtual (litro)
1 vaso de leche (250 ml)255 l
1 taza de café (125 ml)132 l
1 taza de té (250 ml)27 l
1 vaso de vino (125 ml) 109 l
1 vaso de cerveza (250 ml)74 l
1 manzana (100 g)82 l
1 tomate (70 g)15 l
1 patata (100 g)29 l
1 lechuga (300 g)72 l
1 huevo (60 g)196 l
1 kg de carne de cerdo5988 l
1 kg de carne de pollo4325 l
1 kg de carne de vacuno15415 l
1 kg de maíz1222 l
1 kg de arroz2497 l

Agua virtual y huella hídrica: dos perspectivas sobre el consumo de agua

Si comenzamos a interesarnos por la forma en la que consumimos el agua y empezamos a investigar sobre este tema, casi con toda seguridad nos encontraremos en algún momento con el concepto de huella hídrica. Este término, al igual que el del agua virtual, es un indicador que nos ayuda a medir el consumo de agua, pero enfocado desde una perspectiva diferente. Si el agua virtual nos da una medida de la cantidad de agua que necesitamos para producir un alimento u otro tipo de productos y servicios, la huella hídrica nos da información cuantitativa sobre el consumo que suponen el conjunto de actividades desarrolladas por las personas o por otro tipo de entidades: una sociedad, un determinado sector industrial, el conjunto de un país, etc. Así, la huella hídrica nos aporta datos adicionales sobre los hábitos de consumo de agua de los sujetos de estudio. Algo muy útil, por ejemplo, para observar como se comporta el tráfico de agua virtual relacionado con el comercio internacional, ya que para calcular las huellas hídricas de los países se tienen en cuenta también los volúmenes de agua virtual que se importan y se exportan. 

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Así, podemos calcular no solo la cantidad de agua virtual que nos cuesta producir cada bien que consumimos, sino que también podemos observar los patrones de consumo de agua de diferentes países: cómo los más desarrollados tienen una huella hídrica mayor, como los países en vías de desarrollo a veces soportan altos niveles de estrés hídrico por la exportación de materias primas o la contaminación de las aguas que conlleva la producción de bienes que se importan en occidente, etc. Como vemos, el agua virtual y la huella hídrica son dos caras de la misma moneda. Dos conceptos que nos ayudan a medir y analizar las formas en las que consumimos agua en nuestro día a día, haciendo especial hincapié en ese consumo de agua indirecto que hay detrás de cada una de nuestras actividades. Dos buenas herramientas para ayudarnos a tomar conciencia sobre la gran necesidad que tenemos de hacer un consumo responsable y sostenible del agua, y del resto de recursos naturales del planeta.

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