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¿Qué es alimentación sostenible? 7 ideas para comer de forma ecológica

¿Sabes en qué consiste la alimentación sostenible? Se trata de una forma alternativa de alimentación que persigue reducir el impacto derivado de la producción y el consumo de alimentos en el medio ambiente. Y es que, como ya hemos comentado en otros artículos, los recursos naturales de la tierra son limitados, algo que choca con el incremento significativo del número de habitantes del planeta.

Si tienes interés por hacer que tu dieta sea más sostenible, a continuación te mostramos algunos cambios que puedes incorporar en tu alimentación para ser más responsable con el planeta. 

¿Qué es la alimentación sostenible?

La población mundial no ha parado de crecer en los últimos años. En 2020 somos aproximadamente 7.700 millones de personas en el planeta. Según las previsiones de Naciones Unidas, si seguimos este ritmo de crecimiento, la población mundial en el año 2030 será próxima a los 8.500 millones y podría alcanzar los 11.200 millones de personas en el año 2100. Esto supondría un aumento del 45% en relación con la población actual. La pregunta es, ¿habría recursos suficientes para toda la población?

En este sentido, si queremos reforzar nuestro compromiso con el medio ambiente y reducir nuestra huella medioambiental, una buena manera de empezar es apostando por mantener una dieta sostenible, que además es más saludable. 

¿En qué consiste la alimentación sostenible? Se trata de una forma de alimentación saludable que también promueve el respeto por el medio ambiente. Es decir, que aboga por una reducción de la contaminación, la lucha contra el cambio climático y la emisión de gases efecto invernadero, el mantenimiento de la biodiversidad terrestre y marina y la protección de los ecosistemas, entre otros factores. 

Para lograr que nuestra alimentación sea más sostenible, tenemos que estar comprometidos con nuestro entorno. Una buena manera de conseguirlo es cambiando nuestros hábitos alimentarios, haciendo más sostenible nuestro consumo:

1. Apuesta por los productos locales y de temporada

Consume alimentos de proximidad (km 0) y que estén de temporada. Comprando alimentos de temporada durante todo el año, garantizarás que tu nevera tenga alimentos más frescos y con un mayor valor nutritivo. Además, el proceso de maduración de estos alimentos se realiza de manera natural, lo que no hará necesario que los proveedores se vean obligados a conservarlos en cámaras frigoríficas industriales hasta su venta al consumidor final. Esto también se traduce en un ahorro energético derivado de su almacenamiento. 

Ver más: Calendario de frutas y verduras de temporada en España

Por otro lado, comprar alimentos locales contribuye a reducir las emisiones de carbono derivadas del transporte de los mismos a otras zonas más alejadas de su producción. 

En caso de que comas fuera de casa, elige hacerlo en restaurantes de km 0, que promueven el movimiento Slow Food y que elaboran sus platos a partir de alimentos producidos de forma justa y sostenible con el medio ambiente. 

2. Consume más frutas y verduras

Haz que tu dieta sea más equilibrada, aumentando en ella la proporción de frutas, verduras y legumbres. En este sentido, la OMS (Organización Mundial de la Salud) aconseja optar por dietas en las que predominen los alimentos vegetales frente a los animales, ya que este tipo de alimentación es más saludable para los seres humanos. Nuestra dieta mediterránea, es un buen ejemplo de dieta sostenible. 

3. Reduce el consumo de carne roja, pescados y lácteos

La producción intensiva de carnes, pescado, lácteos y otros derivados de origen animal se ha disparado en los últimos años. Esto es debido a que la población mundial cada vez consume más este tipo de productos, lo que tiene consecuencias negativas para el medio ambiente. Por ejemplo, ¿sabías que casi una cuarta parte de la superficie del planeta está dedicada a labores de ganadería? Por si esto fuera poco, se calcula que un 37% de la emisión mundial de gases de efecto invernadero proviene de la producción de este tipo de alimentos. 

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Además, moderar el consumo de carnes es más saludable, ya que se ha demostrado que existe una relación entre el consumo excesivo de alimentos de origen animal con un mayor riesgo de padecer cierto tipo de enfermedades como la diabetes, problemas cardiovasculares o algunos tipos de cáncer, entre otros.

4. Elige siempre lo natural

Procura prescindir de los productos procesados o precocinados en tu dieta. A pesar de que los productos procesados o precocinados son más cómodos de elaborar, ya que es una solución rápida a una comida o cena, no se trata de productos frescos y que respeten la estacionalidad de su temporada, pues podemos encontrarlos en cualquier época del año. Por otro lado, suelen ser más calóricos y contener una mayor proporción de azúcares, grasas y aditivos alimentarios.

5. Apoya el comercio justo

Selecciona aquellos alimentos cuya producción y venta promueva una relación comercial justa entre consumidores y productores. 

En este sentido, evita adquirir alimentos que provengan de empresas que no garanticen buenas condiciones de trabajo a sus empleados, que realicen prácticas de explotación infantil, que fomenten la discriminación, la desigualdad y la pobreza, o cuyos sus procesos de fabricación y producción sean altamente contaminantes para el planeta. 

6. Reduce tu consumo y evita el desperdicio

¿Sabías que cada año se tiran 1.300 toneladas de comida en todo el mundo? Para reducir esta cifra, es importante que compres solo aquello que necesites. De esta manera, generarás menos residuos y así lucharás contra el desperdicio alimentario de aquellos productos que no hayas podido consumir y que hayan acabado estropeándose.

Otros hábitos que te ayudarán a prevenir el desperdicio alimentario pueden ser: planificar tus menús semanales, congelar los alimentos que no vayas a consumir próximamente, hacer una lista de la compra cerrada, etc. Te contábamos otros trucos útiles contra el desperdicio alimentario en este artículo

7. Fíjate en los sellos ecológicos y de sostenibilidad

Cuando realices tu compra, comprueba que los alimentos que añadas a tu cesta son ecológicamente responsables y que no se han empleado elementos tóxicos como pesticidas -que terminan contaminando nuestras tierras y aguas- o fertilizantes químicos, que son muy contaminantes para el medio ambiente. 

En la actualidad existen distintos sellos que garantizan la sostenibilidad del producto y que puedes encontrar en su etiquetado. Algunos de los más populares son los siguientes: 

  • Logotipo ecológico de la UE:  ofrece una identidad visual a los productos ecológicos comercializados en todos los países de la Unión Europea.
  • Fairtrade: certifica que el producto cumple con los criterios de comercio justo. 
  • UTZ: certificado de agricultura sostenible y buenas prácticas. Tiene presencia en productos como el café, el té, las avellanas o el cacao, entre otros.

Optar por una alimentación sostenible con el planeta es posible y mucho más fácil de lo que te puedas llegar a imaginar. Poniendo en práctica estos hábitos tanto en tus compras como en la cocina te ayudará a que tu dieta sea más sostenible y responsable con el medio ambiente. 

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