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25 alimentos que no debes guardar en el frigorífico nunca

Saber almacenar correctamente los alimentos con los que llenamos nuestra cesta de la compra es fundamental para alargar su tiempo de consumo, así como para conservar todas sus propiedades nutricionales en condiciones óptimas. Esto, nos permite aumentar la vida útil de los alimentos y aprovechar mejor los aspectos beneficiosos para la salud que puedan aportarnos. Así, contribuimos también a combatir el desperdicio alimentario, evitando desechar nuestra comida antes de tiempo. 

En este sentido, el uso de electrodomésticos como frigoríficos o congeladores nos facilita enormemente esta labor de conservación. En términos generales, al mantener los alimentos a baja temperatura, el frío ralentiza los procesos biológicos naturales mediante los cuales estos se van degradando. De esta manera, es mucho más fácil conservar algunos alimentos durante largos períodos de tiempo de semanas e incluso meses. Sin embargo, en algunos casos las bajas temperaturas pueden tener un efecto contraproducente a la hora de conservar ciertos alimentos. Las condiciones de baja temperatura, la condensación y la humedad, o la presencia cercana de otras comidas, pueden hacer que algunos alimentos vean perjudicadas algunas de sus propiedades organolépticas: sabor, olor, textura, color… También pueden hacer que pierdan parte de su valor nutricional o que se deterioren con mayor rapidez de lo que lo harían en condiciones ambientales normales. Por ello, hoy vamos a conocer 28 alimentos que no se deben guardar en el frigorífico. También veremos brevemente cuál es la mejor forma de conservarlos para disfrutar de ellos en óptimas condiciones y durante más tiempo. Algo que nos servirá, además, para ahorrar espacio en nuestro frigorífico y para no desperdiciar energía enfriando alimentos de manera innecesaria. ¡Vamos allá!

alimentos que se guardan fuera de nevera

Tomates

Los tomates, al igual que otras frutas y verduras, suelen necesitar un tiempo de maduración a temperatura ambiente para poder mostrar todas su potencia aromática y de sabor. Por eso, si queremos disfrutar de unos tomates realmente sabrosos debemos evitar guardarlos en la nevera. El frío, además de dejarlos insípidos, contribuye a destruir las estructuras internas del tomate, por lo que su textura será más aguada y harinosa. Para almacenarlos, solo hay que dejarlos en un lugar fresco y seco, que no tenga exposición directa a la luz. 

Pepinos

Los pepinos, al igual que los tomates, también salen perdiendo con el frío. Al guardarlos en la nevera estos pierden sabor y se vuelven más acuosos. Para guardarlos podemos dejarlos al aire libre en un frutero, en algún lugar donde no se vean afectados por un calor excesivo. 

Berenjenas

Las berenjenas son otras de las hortalizas que no necesitan frío para conservarse. Basta con dejarlas en algún lugar fresco, seco y oscuro para preservar sus cualidades durante unos días. Guardándolas en la nevera solo empeoraremos su textura y estas perderán parte de su sabor. 

Hierbas aromáticas frescas

Las hierbas aromáticas que compramos frescas, como el perejil, la albahaca, el cilantro, o la menta, no necesitan frío para conservarse. La mejor forma de mantener sus cualidades y su potencia aromática es mantenerlas vivas, como si fuesen flores frescas. Basta con dejarlas en un vaso con agua para que nos aguanten varios días en perfectas condiciones. En el frigorífico, en cambio, se ablandarán rápidamente y quedarán empapadas al perder su hidratación natural. 

Calabazas

Tanto las calabazas normales como las calabazas de invierno o calabazas moscadas se conservan mejor fuera del frigorífico. Las calabazas normales pueden curarse al sol, con lo que su piel se vuelve dura y protege el contenido interior del fruto y manteniéndolo fresco. Una vez endurecida la piel, pueden dejarse en un lugar fresco, seco, oscuro y bien ventilado. Manteniéndolas por encima de 10 ºC y bien curadas, pueden durar hasta 6 meses sin necesidad de frío. 

Melón

El melón es otra de las frutas que pierden sabor y aroma con facilidad al guardarlas refrigeradas. Esto se debe a su alto contenido en agua y a como el frío modifica sus estructuras internas. Además, una conservación en frío hace que esta fruta pierda parte de sus propiedades antioxidantes. Mejor dejarlos fuera de la nevera, en lugares frescos y secos donde puedan terminar de madurar.

Sandía

Al igual que el melón, mejor siempre fuera del frigorífico si queremos conservar todo su aroma, su sabor y mantener su textura. Una vez abierta, podemos guardarla en el frigorífico bien cubierta. 

Plátanos

Los plátanos, como otras frutas tropicales, suelen recolectarse bastante verdes para que sean más resistentes durante el transporte hasta los puntos de venta. Para permitir que maduren correctamente estos deben mantenerse a temperatura ambiente, a entre 15 ºC y 20 ºC. En la nevera solo perderán sabor y el frío acelerará su proceso de descomposición. 

Aguacates

Los aguacates también suelen comercializarse en estadíos tempranos de su proceso de maduración, por lo que nos aguantarán varios días fuera de la nevera sin ningún problema. Una vez maduros, cuando estén más blandos, podemos mantenerlos hasta una semana refrigerados. 

Mango

Otra de las frutas que necesitan terminar de madurar en casa a temperatura ambiente es el mango. Una vez están listos para comer, y si necesitamos mantenerlos refrigerados, siempre es mejor hacerlo dentro de algún recipiente hermético. 

Piña

La piña también tiene que madurar durante un tiempo a temperatura ambiente para poder manifestar todo su aroma y su sabor. En el frigorífico solo conseguiremos una textura más acuosa y terrosa, haciendo que esta fruta pierda parte de su refrescante aroma. 

Melocotones

Esta fruta también se beneficia de pasar unos días a temperatura ambiente. Dentro del frigorífico, los melocotones pierden aroma y se vuelven acuosos e insípidos. Además, hace que se echen a perder antes de tiempo. 

Cítricos

Las frutas cítricas, como los limones, las naranjas o las mandarinas se conservan también mejor fuera del frigorífico. A temperatura ambiente mantendrán todo su sabor y aroma y se mostrarán más jugosos. Si necesitamos mantenerlos durante más tiempo, podemos refrigerarlos, pero deberemos hacerlo envasándolos al vacío para preservar mejor sus propiedades. 

Ajos

Los ajos también se llevan más con el frío y con el ambiente húmedo del interior del frigorífico. En estas condiciones pierden parte de su potencia aromática y de sabor, y se endurecen. Para conservarlos adecuadamente, solo tenemos que mantenerlos en un lugar fresco, seco, oscuro y bien ventilado. Por ejemplo, dentro de una bolsa de tela en una despensa. 

Cebollas

Al igual que los ajos, las cebollas empeoran en el refrigerador. Además de perder aroma y sabor, se vuelven acuosas y de textura harinosa. La humedad del frigorífico puede hacer incluso que las cebollas desarrollen moho. Para conservarlas mejor, podemos guardarlas también en bolsas de tela o redes en las mismas condiciones que los ajos. 

Patatas

Las patatas contienen grandes cantidades de almidón, que a bajas temperaturas se convierte en azúcares con mayor facilidad. Por eso, debemos evitar guardarlas en la nevera, ya que solo conseguiremos que pierdan sabor y color. Es mejor dejarlas en bolsas de tela y papel en lugares oscuros, secos y frescos. Eso sí, hay que intentar mantenerlas alejadas de las cebollas. Cuando a las patatas le empiezan a crecer raíces, estas desprenden etileno, un gas que acelera la descomposición de las cebollas. Estas últimas, por su parte, absorben parte de la humedad de las patatas, acelerando también su degradación. 

Ver más: ¿Cómo conservar las patatas y evitar que germinen?

Jamón

El jamón curado nunca debe guardarse en el frigorífico. Su alto contenido en sal absorberá parte de la humedad ambiental dentro de la nevera y las grasas que contiene se verán modificadas por efecto del frío. El resultado será la pérdida de sabor y aroma, y una textura desagradable. 

Chocolate

El chocolate es otro de los productos que no deberíamos guardar en el frigorífico, a pesar de la creencia extendida de que se conserva mejor en frío. En el interior de la nevera, el chocolate no solo pierde aroma y sabor, sino que también su textura se ve perjudicada y hasta puede desarrollar una capa blanquecina en su superficie. Además, la manteca de cacao absorbe los olores del resto de alimentos que tengamos en la nevera. Para conservarlo adecuadamente, lo mejor es guardar el chocolate a temperatura ambiente, en un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar, preferiblemente en un recipiente hermético.

Pan

El pan es otro de los alimentos que pierden propiedades cuando los conservamos en el frigorífico. La humedad del refrigerador hará que el pan se eche a perder más rápido y el frío contribuye a endurecerlo y a darle una textura chiclosa. Para conservarlo mejor, lo ideal es mantenerlo en una bolsa de papel o de tela a temperatura ambiente. Si queremos que nos dure más tiempo, siempre podemos congelarlo y darle un golpe de horno cuando lo vayamos a consumir. 

Miel

La miel es uno de los alimentos más naturales que existen y no necesita de condiciones especiales para conservarse correctamente durante mucho tiempo. Solo deberemos preservarla en un ambiente seco y fresco, dentro de un tarro bien cerrado, y alejarla de los rayos del sol. Un exceso de frío solo ayuda a solidificar y cristalizar la miel, lo que no solo hace que pierda sabor, sino que complica sobremanera el acto de servirla. 

Ver más: Siete maneras eficaces de saber si la miel es pura o procesada

Café

El café tanto, si es molido como si es en grano, tiene la propiedad de absorber los aromas de los alimentos colindantes dentro de la nevera, al igual que el chocolate. La humedad y el frío tampoco le vienen nada bien, por lo que la mejor forma de conservarlo es en un recipiente hermético, en algún lugar oscuro, fresco y seco, como una despensa o algún armario de cocina alejado de fuentes de calor. 

Nueces

Las nueces y otros frutos secos tampoco se ven beneficiados por el frío de la nevera. Lo ideal es guardarlas a temperatura ambiente en un recipiente hermético y alejarlas de la luz solar o de fuentes de calor. Si queremos conservarlas durante períodos de tiempo muy largos, siempre podemos congelarlas envasadas al vacío. 

Aceite de oliva

El aceite de oliva es otro de los productos que nunca deberíamos guardar en el frigorífico. El frío solo hará que el aceite se enturbie y pueda incluso a solidificarse, perdiendo, entre otras, sus propiedades antioxidantes. Para conservarlo, lo ideal es mantenerlo a temperatura ambiente en algún lugar fresco, seco y oscuro. 

Salsa picante, ketchup y salsa de soja

Las salsas picantes a base de chiles y el ketchup a menudo contienen grandes cantidades de vinagre, que previene el desarrollo de bacterias y ayuda a preservar estos productos. También llevan sal y azúcar, que actúan como agentes conservantes, por lo que estos condimentos pueden guardarse perfectamente a temperatura ambiente, con lo que mantendremos mejor su sabor. La salsa de soja, por su parte, está compuesta principalmente de azúcar, agua y sal, por lo que aguanta hasta 6 meses sin necesidad de frío. 

Mermeladas

Las mermeladas, tanto si son caseras como si las hemos compradas, son una forma de conservar los alimentos sin necesidad de refrigeración. Si se esterilizan adecuadamente los recipientes a la hora de prepararlas, estas pueden durar más de dos años almacenadas a temperatura ambiente en una despensa. Una vez abierto un tarro de mermelada, sí que sería conveniente guardarlo refrigerado para prevenir la aparición de mohos. 

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