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Alternativas al agua embotellada. ¡Cambia tu hábito desde ya!

La contaminación por plásticos es uno de los grandes problemas medioambientales que debemos atajar con mayor urgencia en todo el mundo. La generación de residuos no biodegradables y la emisión de gases derivada de la industria petroquímica son un auténtico reto para la sostenibilidad del planeta. Un problema que nos afecta a los seres humanos y al resto de seres vivos en múltiples dimensiones, incluso a nivel intracelular, lo que podría acarrearnos una serie de perjuicios cuyo impacto ni siquiera podemos valorar adecuadamente hoy en día. En este sentido, es necesario buscar alternativas ecológicas y sostenibles que nos permitan minimizar el uso de plásticos en nuestra vida cotidiana. Las bolsas de plástico y las botellas de PET (tereftalato de polietileno) son dos de los productos elaborados a partir de plásticos de un solo uso más innecesarios y contaminantes en la actualidad. Hoy nos centraremos en las botellas de PET y, más concretamente, en las empleadas para el embotellamiento y comercialización de agua. Veremos por qué es absurdo consumir agua embotellada y conoceremos algunas alternativas que nos ayudarán a reducir nuestro consumo de plásticos mientras disfrutamos de un agua de calidad. 

¿Por qué consumir agua embotellada?

Según datos de la International Bottled Water Association (IBWA), en Estados Unidos se gastaron unos 11.800 millones de dólares en agua embotellada solo en 2012. Esta cifra representa un consumo de unos 140 litros por persona y año. En el Reino Unido, las cifras de este sector rondarían los 1.600 millones de libras anuales. En España, consumiríamos unos 3.000 millones de envases de agua cada año. Estas cifras son absolutamente escandalosas. Más aún si tenemos en cuenta de que estamos hablando de un producto accesible y casi gratuito en la mayor parte de los países considerados desarrollados. Según el catedrático de urología de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), David Ribes, el 99,5 % del agua del grifo de la que disponemos en España es de muy buena calidad. Lo mismo sucede en el resto de Europa y en Norteamérica. Entonces, ¿por qué consumimos agua embotellada? La respuesta parece fundamentarse en la falta de concienciación que aún tenemos sobre el problema medioambiental que supone el uso de botellas de plástico. Y también en el gran trabajo de marketing que han hecho las empresas comercializadoras de agua embotellada durante años. Una labor que hace que percibamos el agua embotellada como un producto más saludable y, gracias a ello, que paguemos unas cantidades de dinero ridículas por algo de lo que disponemos de forma casi gratuita. Por ello, a continuación veremos todas las ventajas que tiene el consumo del agua del grifo sobre el consumo de agua embotellada, una manera de desmitificar este último producto de cara a promover la reducción del uso de plásticos de un solo uso. 

Foto: Shafiu Hussain

Ventajas del agua corriente sobre el agua embotellada

  • El agua del grifo que se consume en la gran mayoría de los territorios de España es de muy buena calidad. La red de agua corriente de nuestro país distribuye agua potable que proviene de ríos, lagos, manantiales y otras fuentes naturales. Esta agua es sometida a procesos depuradores y potabilizadores que la hacen apta para el consumo humano y totalmente segura. 
  • El agua corriente es más saludable que la embotellada. A pesar de la imagen de ser un producto natural que proyectan las marcas embotelladoras de sus productos, lo cierto es que el agua del grifo es tanto o más saludable que la embotellada. De hecho, el uso de plásticos para fabricar recipientes para agua conlleva la liberación de sustancias cuya acumulación en el organismo puede ser perjudicial para la salud. Este es el caso, por ejemplo, del bisfenol A. 
  • El agua del grifo es mucho más sostenible. La producción de plásticos y la elaboración de botellas para la comercialización de agua supone un consumo de recursos naturales y energéticos insostenible para el medio ambiente. Por un lado se emplean derivados del petróleo y productos químicos altamente contaminantes para la fabricación de las botellas. Además, estos procesos de fabricación implican el uso de energía eléctrica y de agua. Se estima que para fabricar una botella de PET debe emplearse una cantidad de agua 3 veces superior a su capacidad. Es decir, para producir una botella de litro y medio de agua, necesitamos 4,5 litros. Por último, el transporte, distribución y comercialización del agua embotellada conlleva una serie de emisiones de CO2 y de otros gases de efecto invernadero elevadas. 
  • El agua embotellada conlleva un grave problema de generación de residuos. El tiempo estimado de degradación de una botella de PET es de unos 500 años. Si tenemos en cuenta que en el mundo se fabrican unos 500.000 millones de botellas de este tipo de forma anual, podemos hacernos una idea del grave problema de gestión de residuos que afrontamos. En España, tan solo el 50 % de las botellas producidas son recogidas para su reciclaje, un proceso costoso que hace que solo el 7 % de las botellas fabricadas terminen convirtiéndose en nuevos envases
  • El agua embotellada es obscenamente cara. Con un solo céntimo de euro podemos obtener entre 5 y 10 litros de agua del grifo. Un litro de agua embotellada, por su parte, cuesta unos 50 céntimos de euro de media, según la marca. Esto quiere decir que cuando compramos agua embotellada estamos pagándola a un precio de 250 a 500 veces superior que si nos decantamos por consumir la del grifo. 

Alternativas al agua embotellada

Como hemos visto, el agua del grifo que se consume en nuestro país es totalmente saludable y de gran calidad. Por ello, la mejor alternativa al agua embotellada es consumir agua directamente del grifo. También podemos almacenarla en recipientes de vidrio o de metal para transportarla o para refrigerarla. Sin embargo, aunque la salubridad del agua está asegurada en prácticamente cualquier punto de España, en función de la zona en la que estemos o de los procesos de purificación a la que se haya sometido el agua, es posible que esta presente un cierto sabor a cal, a cloro o a otras sustancias que puede resultarnos desagradable. En estos casos, podemos optar por algunas de las siguientes alternativas para evitar el consumo de agua embotellada: 

Jarras filtradoras

Foto: Your Best Digs

Una de las alternativas al agua embotellada más extendida es el uso de jarras que incorporan sistemas de filtrado. Estas jarras nos permiten almacenar agua del grifo para su consumo en el hogar y filtran el agua para eliminar ciertos componentes que modifican su sabor. Los filtros que emplean este tipo de jarras son desechables y reciclables. Son elaborados sin utilizar productos químicos y normalmente se reemplazan tras el filtrado de uno 100 litros. Algunas marcas emplean también filtros biodegradables e incluso tienen programas gratuitos de recogida de los filtros con el fin de reciclarlos, por lo que se presentan como una alternativa fácil, económica y respetuosa con el medio ambiente para eliminar el uso de plásticos. 

Filtros para el grifo

Los filtros adaptados para grifos son otra de las soluciones más prácticas para neutralizar los sabores indeseados del agua corriente. En este caso, el filtro se coloca en la boca del grifo, circulando el agua a través de él. Así, el filtro retiene ciertas sustancias disueltas en el agua que son las responsables de que percibamos algunos sabores o aromas no deseados. 

Sistemas de ósmosis inversa

Foto: Kingfish101

Estos sistemas de filtrado son algo más complejos y emplean los principios de la ósmosis inversa para retener y neutralizar las sustancias disueltas indeseadas. Estos dispositivos son más caros que los filtros para el grifo y requieren de una instalación en el sistema de tuberías que llevan el agua al grifo y en las de desagüe. Este tipo de soluciones son una alternativa a las botellas de plástico, sin embargo desperdician una gran cantidad de agua (unos 5 litros de agua por cada litro filtrado) por lo que no podemos considerarlos como una opción realmente sostenible. 

Filtros de carbono activo

En este caso, los filtros se introducen dentro del interior del recipiente para entrar en contacto con el agua del grifo. Hay diferentes marcas comercializadoras y opciones más o menos complejas, algunas tan sencillas como una simple barrita de carbono activo elaborada a partir de carbón de origen vegetal o mineral. Estos productos se basan en la porosidad y en la capacidad de adsorción del carbono activo, una cualidad que le permite atrapar líquidos, sólidos o gases disueltos en el agua, neutralizando el mal sabor o aroma que estos pudiesen originar. Este tipo de soluciones de filtrado pueden durar unos 6 meses, según el fabricante. 


Como vemos, consumir agua del grifo de calidad, saludable y sin sabores desagradables no solo es posible, sino que es mucho más fácil, económico y sostenible que comprar agua embotellada. Todo un lujo, prácticamente gratuito, del que no todo el mundo puede disfrutar. ¿Por qué renunciar a él tirando nuestro dinero y contaminando el planeta?

Foto Principal: Zone41

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