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Arrecifes de coral, ¿qué son y qué tipos hay? El pilar del ecosistema marino

Los arrecifes de coral representan en torno al 1 % del total de la superficie de los océanos, pero su importancia para el buen curso de la vida en los mares, y por extensión en el resto del planeta, es fundamental. Se calcula que cerca del 25 % de todas las especies que componen la fauna y flora marinas dependen directamente o indirectamente del ecosistema que proporcionan los arrecifes de coral para poder desarrollar sus funciones vitales. Por ello, hoy vamos a dedicar unos minutos a acercarnos a estos pequeños y peculiares seres vivos. Veremos qué son exactamente los arrecifes de coral, cómo se forman y cuáles son los tipos más comunes que podemos encontrar en nuestros mares. Descubriremos la importancia del papel de los arrecifes de coral en las dinámicas de la vida submarina y dónde se encuentran las zonas con mayores concentraciones de arrecifes de coral del mundo. Por último, nos detendremos a conocer las principales amenazas que hacen peligrar la existencia de los arrecifes de coral y, en consecuencia, de toda la biodiversidad marina en su conjunto. Una pista: los seres humanos, de nuevo, no estamos siendo de gran ayuda a la hora de conservar los ecosistemas marinos a los que dan soporte los arrecifes de coral.

Arrecifes de coral: ¿qué son?

Si no somos expertos en la materia, es probable que cuando pensemos en los arrecifes de coral no sepamos muy bien de qué estamos hablando. ¿Son animales o son plantas? ¿Son simplemente estructuras pétreas? ¿Son solo un lugar en el que se reúnen y viven otros seres vivos? ¿Cómo se forman los arrecifes de coral? Ninguna de estas preguntas es el todo descabellada, por lo que intentaremos responderlas para conocer exactamente qué son los arrecifes de coral.

Foto: cocoparisienne

Los arrecifes de coral son estructuras de carbonato de calcio de origen animal producidas, a modo de exoesqueleto, por cientos de miles de pequeños animales llamados pólipos de coral. Estos animales, pertenecen al filo animal de los cnidarios (una categoría taxonómica), por lo que serían parientes lejanos de las medusas, las anémonas o las gorgonas. La mayoría de los diferentes tipos de coral no miden más de unos milímetros y viven sobre la superficie de los arrecifes, que sería la parte pétrea producida por los propios pólipos y que daría soporte estructural para la formación de todo un ecosistema marino. Estos ecosistemas suponen los mayores centros de biodiversidad de los mares, una analogía de lo que pueden ser las selvas tropicales en tierra firme. En torno a los arrecifes, se desarrolla la vida de una ingente cantidad de especies animales y vegetales que desarrollan multitud de relaciones de cooperación entre sí: algas, hierbas marinas, anémonas, babosas de mar, pulpos, crustáceos, moluscos y más de 4.000 especies de peces diferentes.

Una de las asociaciones más importantes que se dan en estos ecosistemas es la relación simbiótica que mantienen los propios pólipos de coral con un tipo de algas llamadas zooxantelas. Estas algas son organismos endosimbiontes, esto quiere decir que viven, en este caso, dentro de los pólipos de coral. Las zooxantelas proporcionan al coral energía y nutrientes para formar su esqueleto de carbonato de calcio. Mientras, el coral da protección y una estructura para que las algas puedan vivir.

Foto: Egor Kamelev

Existen más de 700 especies diferentes de pólipos, que en zoología son una manera de categorizar a una parte de los cnidarios basándose en su morfología: pólipo, en griego, significa “muchos pies”, algo que hace referencia a los múltiples tentáculos que presentan estos animales. Estos tentáculos, denominados cnidoblastos o cnidocitos, son utilizados por los pólipos tanto como mecanismo de defensa, ya que suelen estar cubiertos por células urticantes; como de ataque, empleados para captar microorganismos suspendidos en el agua, como el plancton, e incluso pequeños peces.

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No todos los pólipos son considerados corales, ni todos los corales forman arrecifes. Los principales pólipos de coral que encontraremos en nuestros mares serán los corales de fuego, corales blandos, los corales duros, los corales azules y los corales gorgonáceos.

¿Dónde se forman los arrecifes de coral?

Existen diferentes especies de corales que pueden vivir en prácticamente cualquier parte de los océanos. Sin embargo, para que las especies que forman los arrecifes de carbonato de calcio puedan realizar sus funciones, es necesaria la intervención de las zooxantelas. Estas algas realizan la fotosíntesis como parte de sus funciones vitales, por lo que necesitan un medio físico en la que se den una serie de condiciones para poder vivir. Por ello, la mayor parte de los arrecifes de coral se dan en lugares que cumplan con esas condiciones relacionadas, principalmente, con la presencia de luz solar:

  • Aguas superficiales, de no más de 25 metros de profundidad
  • Aguas limpias y claras, que permitan el paso de la luz, atravesando los pólipos del coral (generalmente transparentes) hasta llegar a las zooxantelas.
  • Aguas cálidas: entre 20 °C y 28 °C.
Foto: csharker

Así, los principales arrecifes de coral del mundo se localizarían cerca de las costas y en latitudes tropicales y subtropicales. En la actualidad, la mayor parte de los arrecifes de coral se concentrarían al noroeste de Australia (la famosa Gran Barrera de Coral), en el los mares del Sudeste Asiático (principalmente en la zona del Triángulo de coral), en el océano Pacífico Sur, en el mar Caribe (Sistema Arrecifal Mesoamericano), en ambas costas de México, en el océano Índico y en el mar Rojo.

¿Qué tipos de arrecifes de coral hay?

Podemos diferenciar tres grandes tipos de arrecifes de coral basándonos en su ubicación y en la forma que adoptan. De esta manera hablaremos de:

  • Arrecifes de contorno o costeros: son los que se forman cerca de las costas continentales o de islas, en aguas poco profundas. Constituyen los ecosistemas de arrecifes más complejos de todos. Un ejemplo, serían los formados en las costas de México o los del mar Rojo.
  • Arrecifes de barrera: se forman en paralelo a las costas pero a cierta distancia de ellas, separadas por grandes lagos de agua salada. El principal ejemplo de este tipo de arrecifes sería la Gran Barrera de Coral, que con más de 2.500 km² constituye la mayor estructura de coral del mundo.  
  • Arrecifes de Atolón. Son antiguos arrecifes de contorno formados alrededor de volcanes que se han sumergido bajo el mar. Tienen forma de anillo, conteniendo una laguna central de cierta profundidad en el interior. Un buen ejemplo de este tipo de arrecifes sería el atolón de Tahití.

La importancia de los arrecifes de coral para la vida marina

Como hemos visto, la importancia de estas estructuras animales es fundamental para el desarrollo de la vida en los mares. Pero su influencia transciende el mundo subacuático y se deja notar también para los que vivimos en tierra. Las principales funciones de los arrecifes como soporte vital de otros seres vivos serían:

  • La protección de las costas y de sus ecosistemas contra la erosión del mar, así como contra el efecto de catástrofes naturales como inundaciones, tifones o tsunamis.
  • Ofrecen una estructura y un hábitat sobre la que se asienta todo un ecosistema marino: provee protección y nutrientes a multitud de especies animales y vegetales siendo considerado uno de los ecosistemas más importantes del mundo por su biodiversidad.
  • Son lugar de desove y cría de más de 1 millón de peces y otros seres vivos acuáticos diferentes.
  • Proporcionan alimento a más de 500 millones de personas en todo el mundo. En el caso de poblaciones de pequeñas islas, el arrecife de coral es vital para el sustento.
  • Proporciona aproximadamente unos 30.000 millones de dólares anuales en forma de actividad pesquera, turística, recreativa, etc.
  • Es fuente de biodiversidad de especial importancia para la investigación médica.

¿Cuáles son las principales amenazas de los arrecifes de coral?

Los arrecifes de coral son tan importantes para la vida, dentro y fuera del mar, como delicados. Aunque los corales tienen algunos depredadores naturales, como algunos tipos de estrellas de mar (Acanthaster planci), las principales amenazas que los acechan son de origen humano. Entre ellas, destacarían:

  • El cambio climático. El aumento de la temperatura del agua hace que los pólipos del coral se estresen. Cuando esto sucede, las zooxantelas abandonan a los pólipos y, si la temperatura no se reestablece, estos mueren. Esto es lo que se conoce como el blanqueo de coral. Un aumento de la temperatura máxima anual de 1 °C sostenido durante 8 semanas ya es suficiente para que se produzca la desaparición de las zooxantelas. Con 12 semanas de aumento de la temperatura muere el coral.
  • Acidificación de los océanos. Los corales son también sensibles a los cambios en el nivel de pH del agua. En los últimos años, la acción humana ha contribuido a bajar el nivel de pH de los mares, dando como consecuencia aguas más ácidas en las que los corales no pueden sobrevivir.
  • Contaminación. La contaminación provocada por los seres humanos en los mares provoca un nivel de concentración de toxinas en el agua que envenena a los corales. Es especialmente dañino el vertido de fertilizantes a las aguas, ya que estos acaban incrementando el nivel de nitrógeno en los mares. Esto supone una sobrepoblación de algunos tipos de algas, rompiéndose el equilibrio trófico de los arrecifes y limitando el paso de la luz solar a través del agua.
  • Sobrepesca. La sobrepesca de peces y otros animales acuáticos rompe el equilibrio trófico de los ecosistemas de arrecife. La pesca de arrastre, además es especialmente dañina con los corales, destruyendo los fondos marinos sobre los que se asientan los arrecifes.
  • Sobreexplotación turística. La presencia de barcos de recreo o la práctica descontrolada de actividades como el submarinismo o el snorkel también contribuyen a destruir los arrecifes. Si practicamos alguna de estas actividades, nunca debemos tocar los corales, ni remover el fondo de las aguas. Tampoco debemos echar el ancla sobre fondos de arrecife. Evidentemente, tampoco hay que dar soporte a la explotación de los arrecifes comprando trozos de coral como souvenirs.
  • Sedimentación. Otras actividades humanas en tierra conllevan el vertido de sedimentos a los ríos y la llegada de estos sedimentos a los mares. Hablamos de actividades como la minería, la explotación de los bosques, la construcción, etc. El incremento de la concentración de partículas en suspensión en el agua también dificultaría el paso de la luz, impidiendo que las zooxantelas puedan realizar la fotosíntesis.

Como hemos visto, los corales y los arrecifes que estos forman son unos seres vivos apasionantes y vitales para la vida en los mares. En torno a ellos se aglomeran las mayores concentraciones de seres vivos de los océanos y constituyen uno de los biomas con más biodiversidad de todo el planeta. Pero también son extremadamente frágiles. Según datos de la Fundación Aquae, un tercio de los arrecifes de coral del planeta estarían ya muertos o enfermos. De mantenerse el ritmo actual de destrucción de arrecifes el 70 % habrán desaparecido para el año 2030. En nuestra mano está revertir esta situación y garantizar la conservación de los arrecifes de coral y del resto de seres vivos que dependen de ellos.

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