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Además de los pingüinos, ¿conoces a estas aves que no vuelan?

De las alrededor de entre 9000 y 10 100 especies de aves que habitan el planeta en la actualidad la inmensa mayoría de ellas son aves voladoras. Tan solo un pequeño grupo de algo más de 50 especies son aves que no vuelan, pero siguen siendo muy parecidas a las aves voladoras en la mayoría de sus características. La rareza que suponen de estas aves no voladoras y la desventaja evolutiva que puede presentar la incapacidad de volar a la hora de huir de los depredadores implica que muchas de ellas se encuentren amenazadas o directamente en peligro de extinción. Más aún en el contexto que ofrece el mundo actual, con los ecosistemas naturales viéndose cada vez más reducidos por la expansión de las actividades humanas y la contaminación que de ellas se deriva. 

Así, hoy queremos dedicar algunos minutos a conocer un poco mejor a este grupo de animales con los que compartimos el planeta, de cara a aprender a valorarlos y a protegerlos. Solo siendo conscientes de la riqueza de la biodiversidad con la que tenemos la suerte de coexistir podremos llegar a ser capaces de apreciar a estas y otras especies de seres vivos. El primer paso para llevar un estilo de vida sostenible que posibilite su preservación. En este caso lo vamos a hacer presentando a 7 de las aves no voladoras más interesantes, conociendo algunas de sus principales características y otros datos curiosos. Más allá de pingüinos y avestruces… ¿las conoceremos a todas?  

Aves no voladoras: algunas características comunes

Todas las especies de aves no voladoras provienen de antepasadas voladoras, pero en algún momento de la evolución de estas especies y por mecanismos de selección natural, fueron adaptándose generación tras generación hasta perder su capacidad de volar. 

Así, en la mayor parte de los casos, estas especies dejan de volar porque ya no les resulta necesario. Las teorías más aceptadas apuntan a que algunos ejemplares de estas aves primitivas llegaban volando a territorios aislados en los que no tenían grandes depredadores naturales. Tampoco encontraban en estos parajes otro tipo de animales que compitiesen con ellas por los alimentos, por lo que la maravillosa capacidad del vuelo se tornaba innecesaria. Así, con el paso de los años, generaciones de nuevos individuos de estas aves no voladoras pudieron sobrevivir, derivando en nuevas especies de aves que comenzaban a desplazarse por tierra y por agua. Y como continuación de su adaptación a estos nuevos medios, comenzaron a desarrollar características morfológicas que les permitían desplazarse, cazar o reproducirse de forma más fácil. 

Así hoy, podemos señalar algunas características comunes en la mayoría de aves no voladores, en contraposición con sus compañeras voladoras:

  • Su estructura ósea está modificada: tienen alas más cortas y pequeñas, adaptadas a otras funciones que no son el vuelo, como pueden ser nadar o defenderse de otros animales. 
  • A menudo carecen de quilla o esta se presenta más reducida. Esta quilla es una extensión ósea del esternón y su principal función es la de dar soporte y anclaje a los grandes músculos pectorales de las aves voladoras. En el caso de las no voladoras, esta pieza de hueso suele desaparecer o verse mermada. 
  • Su composición ósea también cambia, presentando huesos más densos y pesados, ya que no necesitan un esqueleto tan ligero como el de las aves voladoras. 
  • Las aves terrestres presentan grandes y fuertes patas, preparadas para la carrera pedestre. 
  • Las aves acuáticas a menudo tienen patas palmípedas, con membranas interdigitales, para facilitar sus desplazamientos por agua. 
  • Los plumajes son generalmente abundantes, ya que un mayor peso no resulta perjudicial a diferencia del caso de las aves voladoras. 
  • Por los mismo motivos evolutivos que han propiciado el resto de cambios morfológicos de las aves no voladoras, estas suelen habitar lugares remotos o aislados, habitualmente islas, en las que la escasez de depredadores ha permitido su desarrollo adaptativo como especies. La excepción son las aves no voladoras de gran tamaño, cuyo origen es continental y que han conseguido sobrevivir mediante otros recursos, como el camuflaje o su capacidad para correr a grandes velocidades. 
aves no vuelan

¿Conoces estas 7 aves que no vuelan?

1. Pingüino 

Los pingüinos son unas de las aves no voladoras más conocidas y seguramente las que nos caen más simpáticas a los seres humanos. Están especialmente adaptados a la vida en el agua, siendo este medio en el que consiguen el alimento practicando la pesca. Bastante torpes en los desplazamientos por tierra (en muchos sitios se les conoce con el desafortunado calificativo del “pájaro bobo”), son excelentes buceadores en el agua, teniendo toda la estructura ósea y muscular de las alas muy desarrollada y adaptada a la natación. No en vano, pueden alcanzar velocidades de hasta 60 km/h en el mar y algunas especies pueden realizar inmersiones de hasta 18 minutos. 

Los pingüinos pertenecen a la familia animal Spheniscidae, que comprende hoy en día unas 18 especies distintas repartidas por diferentes zonas del hemisferio sur: la Antártida, Nueva Zelanda, Australia, las islas Galápagos, Sudáfrica, Chile, Perú o la Patagonia. 

Al habitar zonas frías, una de las principales adaptaciones que han desarrollado los pingüinos es su gruesa piel y su abundante grasa subcutánea, dos capas aislantes que les permiten mantener la temperatura corporal. 

2. Gallina

Quizá no sea el ave más exótica de esta lista, pero sin duda es una de las más importantes para el ser humano, y seguro la más grande en número de individuos. Se calcula que en la actualidad la población mundial de gallinas supera los 23 700 millones de individuos. Es decir, que en el mundo hay más de tres gallinas por cada persona. Evidentemente esto se debe a la domesticación de las gallinas para la obtención de carne y huevos, un hecho que, según los historiadores, debió suceder hace unos 7 400 años. 

La subespecie de gallinas más común en la actualidad es la Gallus gallus domesticus, con más de 150 razas diferentes por todo el mundo, unas 27 de ellas solo en España. 

3. Avestruz

Las avestruces (Struthio camelus) son mundialmente conocidas por ser las aves más grandes de todas, incluyendo también a las aves voladoras y pájaros. Estos animales autóctonos del continente africano pueden llegar a alcanzar más de 2,70 m de estatura y a superar los 180 kg de peso. Sus huevos pueden llegar a medir unos 25 cm y superar los 2 kg de peso. 

La evolución de estas aves ha derivado en unas patas largas y musculosas y unos pies grandes, perfectos para la carrera a gran velocidad. Y precisamente este es su secreto para sobrevivir en un lugar con tantos depredadores naturales: las avestruces pueden llegar a correr a más de 70 km/h. Una velocidad inalcanzable para la gran mayoría de animales terrestres. 

Durante la carrera, sus alas les sirven para regular el equilibrio y también como defensa contra los posibles ataques de depredadores. 

Las avestruces son aves omnívoras: se alimentan de frutos, flores, algunos pequeños animales e insectos y hasta carroña. Una curiosidad que presentan estas aves es que no tienen dientes, por lo que deben engullir la comida sin llegar a masticarla. 

4. Emú

Los emús (Dromaius novaehollandiae) son los segundos animales más grandes dentro de la clase de las aves, solo por detrás de las avestruces. No en vano, los emús y las avestruces están emparentados, perteneciendo ambos al orden animal de las Struthioniformes.

Estas enormes aves son originarias de Australia y pueden alcanzar fácilmente los 2 metros de altura y unos 45 kilogramos de peso. Al igual que las avestruces, sus cuerpos están perfectamente adaptados para correr, contando con fuertes patas que terminan en pies de 3 dedos (las avestruces tan solo tienen 2 dedos). Así, un emú a la carrera puede llegar a correr a unos 50 km/h

Una curiosidad que presentan los emús es que sus huevos son de un color verde intenso. Esto serviría para ayudar a camuflarlos y a esconderlos de posibles depredadores entre la maleza. 

5. Kiwi

Estas pequeñas aves de aspecto entrañable son también familiares lejanas de las avestruces, pues ambas pertenecen al orden de las ratites. Así, los kiwis (Apterygidae Apteryx) también tienen el hueso del esternón plano, careciendo de quilla. 

Son pequeñas aves originarias y endémicas de Nueva Zelanda, de tamaño similar al de una gallina común, quizá algo más pequeñas. Además de por su pequeño tamaño, se caracterizan por su pico alargado y puntiagudo y por su plumaje pardo. 

Este plumaje está compuesto de plumones castaños y oscuros, que al no haber llegado a desarrollarse completamente como plumas, a la vista presentan una apariencia más similar a la del pelaje de algunos mamíferos. 

Otra característica morfológica interesante de los kiwis es que sus alas han quedado como testimonios meramente vestigiales de su pasado ancestral. Y es que son tan pequeñas que quedan completamente ocultas bajo el plumaje del kiwi. 

El pico del kiwi, por su lado, presenta también la peculiaridad de tener orificios nasales en la punta. Esto, añadido a su buen sentido del olfato, permite a estas aves insertar el pico en la tierra para buscar lombrices y otros insectos con los que alimentarse. Además de insectos, su dieta incluye otros invertebrados y pequeños anfibios y peces. Incluso cocos y otros vegetales. Su alimentación la llevan a cabo durante la noche, ya que son animales de hábitos marcadamente nocturnos. 

6. Ñandú

El ñandú (Rheidae Rhea) es otra gran ave no voladora de aspecto similar a la avestruz. Pertenecientes también al orden de las Struthioniformes, los ñandús pueden llegar a alcanzar los 1,80 m de altura. 

Viven normalmente en manadas de entre 20 y 50 individuos y están perfectamente adaptadas para correr a gran velocidad, con fuertes patas terminadas en pies de tres dedos. Esta característica les permite llegar a alcanzar velocidades de 80 km/h, que junto a la realización de cambios bruscos en la dirección de la carrera, les ayuda a dejar atrás a los posibles depredadores.

Los ñandús son originarios de América del Sur, encontrándose de forma más habitual en países como Argentina, Brasil o Uruguay. 

7. Kakapo

Y cerramos esta lista para conocer a algunas de las aves no voladoras más interesantes con el kakapo. Este curioso animal se caracteriza por ser el único tipo de loro que no puede volar, algo que se debe a su excesivo peso para llevar a cabo el despegue. Y es que con hasta 4 kg, los kakapos son también los loros más pesados de todos.

El kakapo (Strigops habroptilus) es una especie endémica de Nueva Zelanda y en la actualidad se encuentra en peligro crítico de extinción, con menos de 150 ejemplares registrados. Sus principales amenazas son la destrucción de su hábitat natural y la introducción de especies animales invasoras. A partir de la colonización de las islas de Nueva Zelanda, el hombre trajo consigo animales como los gatos, las ratas o los armiños, que aceleraron el exterminio de los kakapos. 

Son animales herbívoros y de hábitos nocturnos. Tanto es así, que el término kakapo significa “loro nocturno” en lengua maorí. La longevidad de estas aves no voladoras puede llegar a ser también muy elevada, alcanzando habitualmente los 95 años de vida.

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