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Baterías domésticas, una clave para que las casas sean más autosuficientes

En el camino hacia un modo de vida más sostenible, reducir nuestro consumo energético y adoptar nuevos sistemas que nos permitan disponer de la energía de manera más eficiente resulta fundamental. Solo de esta manera podremos reducir nuestra dependencia de las fuentes de energía basadas en combustibles fósiles. Y con ello, podremos reducir también nuestra huella ecológica y nuestro nivel de emisiones de CO2. Lo que nos ayudará también a paliar los efectos devastadores del calentamiento global del planeta.

Con esto en mente, uno de los terrenos en los que más podemos hacer por mejorar nuestros hábitos de consumo de energía es en el hogar. Y en este aspecto, las nuevas tecnologías nos ofrecen también cada vez más alternativas para lograrlo. Este es el caso de las baterías domésticas. Sistemas de almacenamiento de energía que pueden permitirnos acumular electricidad para satisfacer las necesidades de suministro eléctrico de nuestro hogar al completo. 

En este artículo vamos a conocer estas baterías domésticas. Descubriremos qué son estos aparatos y cómo pueden ayudarnos a ahorrar energía eléctrica y dinero en la factura de la luz. Por último, veremos también todas las ventajas de autosuficiencia, eficiencia energética y sostenibilidad que estas baterías domésticas pueden aportarnos cuando las instalamos en nuestra vivienda. 

¿Qué son las baterías domésticas?

Las baterías domésticas son unidades de almacenamiento de energía que permiten acumular grandes cantidades de electricidad para poder satisfacer posteriormente las necesidades de suministro de toda una vivienda. 

Si bien no se trata de un concepto especialmente innovador, ya que su funcionamiento es muy similar al que podrían emplear las baterías de los automóviles eléctricos o de otros dispositivos autónomos en escalas inferiores como portátiles o smartphones, lo cierto es que la evolución en los últimos años de la tecnología necesaria para producir este tipo de baterías ha permitido el abaratamiento de las baterías domésticas. Un hecho que ha propiciado que la instalación de estas baterías en los hogares para mejorar su autosuficiencia energética y su ahorro en suministro eléctrico sea hoy en día una alternativa mucho más viable.

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Los sistemas de acumulación de energía eléctrica que conocemos como baterías domésticas suelen contar con tres elementos fundamentales:

La batería en sí. Compuesta por un contenedor que cuenta con un ánodo, un cátodo y un electrolito, que en la mayoría de los casos en la actualidad, está basado en la utilización de sales de litio. Estas baterías se conocen como baterías de ión-litio y se basan en el almacenamiento de energía eléctrica a través de la formación de sucesivas reacciones químicas de reducción y oxidación. Un efecto que es reversible y que permite extraer la electricidad para ofrecer suministro eléctrico cuando es necesario. 

Un inversor de corriente. Que permite pasar de corriente continua a corriente alterna y viceversa, según la electricidad que vaya a entrar o a salir de la batería. 

Y una unidad de control de la batería. Que se encarga de gestionar el suministro de energía desde la red eléctrica, o desde paneles solares u otros sistemas de generación de electricidad, hasta el sistema de acumulación de la batería; y desde la batería, al circuito eléctrico de la vivienda para su posterior consumo. 

Baterías domésticas y ahorro energético

Como bien sabremos, el suministro de energía a través de la conexión a la red eléctrica no tiene siempre el mismo precio, sino que este coste puede ir fluctuando a lo largo del día en función de la demanda energética que haya en cada momento. Por este mismo motivo es por el que habitualmente se nos recomienda utilizar los electrodomésticos que más electricidad consumen, como podrían ser la lavadora o el lavavajillas, durante las horas de menor demanda de electricidad, es decir, generalmente de madrugada. 

Pero no siempre podemos elegir el mejor momento para utilizar nuestros electrodomésticos desde el punto de vista del ahorro económico. En muchos casos, debemos utilizarlos en horas en las que el consumo global está en alza y el precio del suministro de la electricidad es mayor. Si necesitamos cocinar para preparar la comida, por ejemplo, no podemos esperarnos a la noche para encender el horno o el microondas. 

En este sentido, la posibilidad de usar baterías domésticas para acumular energía eléctrica durante las horas en las que la electricidad está a un precio más bajo nos permite poder disponer de esta energía posteriormente en cualquier momento del día. Así, podemos utilizar energía barata incluso en las horas del día en la que la electricidad suministrada por la red está más cara. Y con ello, el ahorro en la factura de la luz puede resultar muy notorio.

Un ahorro de electricidad y de dinero que puede resultar aún mayor si combinamos el uso de las baterías domésticas con sistemas de aprovechamiento de fuentes de energía renovables para el hogar, como puede ser la instalación de paneles solares o el uso de aerogeneradores domésticos. 

El uso combinado con paneles solares o paneles fotovoltaicos quizá sea el mejor ejemplo de la capacidad de ahorro y de eficiencia que pueden ayudarnos a conseguir las baterías domésticas en el hogar, ya que nos permiten acumular energía eléctrica producida durante las horas de sol, para usarla a lo largo del todo el día e incluso durante la noche, cuando la exposición de los paneles a la luz solar ya no es posible. 

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¿Cuáles son las principales ventajas que ofrecen las baterías domésticas?

Para finalizar, veremos las principales ventajas que puede aportarnos la instalación de baterías domésticas en nuestra vivienda, desde los puntos de vista del ahorro, la eficiencia energética y la sostenibilidad medioambiental.

Las más importantes de estas ventajas serían las que siguen:

  • Mayor autonomía energética. Al poder acumular nuestra energía eléctrica ganamos en independencia de la red eléctrica, así como de otras fuentes de energía suministradas de manera convencional. Y también podemos acumular la electricidad producida por nuestros propios generadores domésticos, como paneles solares, turbinas aerogeneradoras, molinos de agua, etc. 
  • Requieren de poco mantenimiento. La vida útil de las baterías domésticas suele ser superior a los 10 años y no suelen necesitar de demasiado mantenimiento una vez que se ponen en marcha. Aún así, lo mejor es que hagamos nuestros números para ver si la instalación de estos sistemas de acumulación resulta rentable en nuestro caso. Deberemos tener en cuenta el coste inicial de la instalación, que suele ser relativamente elevado; el ahorro energético que nos aportarán las baterías domésticas; y, especialmente importante, si contamos con fuentes de energía alternativas a la red eléctrica o no. Ya que si no tenemos paneles solares u otro tipo de generadores de electricidad, es posible que el ahorro proporcionado por el uso de las baterías no resulte tan significativo a la hora de amortizar el coste inicial de su instalación.
  • Protección y alternativa de suministro en caso de cortes de luz. Muy a valorar en el caso de que nuestra vivienda se encuentre situada en parajes remotos o en zonas donde el suministro eléctrico no llega de manera estable. 
  • Ganamos en eficiencia energética y sostenibilidad en nuestro hogar. Al poder acumular la energía producida por la red eléctrica en las horas de menor demanda energética podemos hacer un uso mucho más eficiente de la electricidad. También contribuimos hasta cierto punto a reducir la demanda global de electricidad, por lo que se hace menos necesario que la red recurra a fuentes de generación menos sostenibles, como las centrales termoeléctricas. Y por último, con estas baterías domésticas hacemos que la alternativa que suponen las fuentes de energía renovables, como por ejemplo la instalación de paneles solares, resulten mucho más efectivas. 
  • Ahorramos en electricidad y en dinero. Una serie de ventajas que se unen a la principal ventaja que nos ofrecen las baterías domésticas y que las convierten en un pilar sobre el que construir hogares energéticamente más autosuficientes: la reducción del consumo eléctrico en la vivienda y el ahorro económico que esto supone. 

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