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¿Reciclar cápsulas de café o mejor buscar alternativas verdes?

Desde que el ingeniero suizo Eric Favre comenzó a desarrollar la idea de las cápsulas de café monodosis trabajando para la compañía Nestlé, pasando por el inicio de su comercialización en 1986 bajo la marca Nespresso y hasta el momento actual, el crecimiento en el uso de este tipos de cápsulas en todo el mundo ha crecido de manera exponencial. Tanto es así, que lo que podría parecer un caso de éxito más para una empresa, se ha tornado en un auténtico problema medioambiental de dimensiones globales. Según un estudio de Rabobank, las ventas de este tipo de cápsulas monodosis crecieron un 26 % durante los últimos 10 años. Mientras que el consumo de café creció a un ritmo de un 1,6 % anual en 2016, la venta de cápsulas lo hizo a un 9 %.  En EEUU, el consumo de este tipo de producto supone el 25 % del total de ventas de café, que junto con Europa Europa, con países como Italia, Suiza o España liderando el consumo de cápsulas monodosis, suponen el 90 % del mercado mundial de este producto. Pero la gran aceptación de esta novedosa forma de tomar café esconde un grave problema medioambiental: cada año se desechan unos 7 000 millones de cápsulas de café en todo el mundo, a razón de 13 500 por minuto, según datos de Halo Coffee. Unas cápsulas cuyo reciclaje es complicado y en el que la mayor parte de sus consumidores no toma parte. ¿Qué podemos hacer para atajar este problema ecológico? A continuación veremos algunas de estas alternativas al consumo de estos productos. 

¿Por qué es difícil reciclar las cápsulas de café?

El principal problema que plantea el reciclaje de las cápsulas monodosis de café viene dado por su propia composición y por su diseño. Las cápsulas están compuestas por un envoltorio exterior, fabricado normalmente a partir de una mezcla de plásticos y aluminio (aunque fabricantes como Nespresso dicen utilizar únicamente aluminio) y por el café que guardan en el interior. Por ello, este tipo de residuos no puede ser reciclado tirándolo al contenedor amarillo para envoltorios, ni al contenedor para basura orgánica. Además, la mayoría de las plantas de reciclaje de las grandes ciudades, no están preparadas para reciclar estas monodosis. La forma correcta de reciclarlas es llevándolas a los puntos de recogida que ofrecen las propias marcas comercializadoras, para que estas las procesen adecuadamente. 

¿Crees que conoces bien los contenedores de reciclaje?

El reciclaje de las cápsulas de café por parte de las marcas fabricantes

Conscientes del grave problema medioambiental que supone el uso de su producto o motivados por adaptarse a las preocupaciones ecológicas de sus consumidores, lo cierto es que las grandes marcas productoras y comercializadoras de cápsulas monodosis de café han implementado un sistema de recogida de estos productos para su posterior reciclaje. Destaca sobre el resto el programa de recogida y reciclaje de cápsulas de la compañía pionera: Nespresso, con más de 100 000 puntos de recogida en todo el mundo y cerca de 1 000 solo en España. A través de su página web, la compañía explica este proceso de reciclaje y cómo el aluminio que se usa para hacer los envoltorios puede ser refundido y reciclado de manera “infinita”, mientras los posos de café son empleados para hacer compost. 

Sin embargo, estos sistemas de reciclaje también tienen sus detractores, como John Sylvan, el creador arrepentido del sistema monodosis K-cup, el más empleado en EEUU, quién afirmó en una entrevista concedida a The Atlantic que “no importa lo que digan los comerciantes, estas cápsulas nunca serán 100% reciclables

Confiemos o no en la eficiencia de los programas de reciclaje de las marcas fabricantes, lo cierto es que cuando prestamos atención a las explicaciones sobre lo buenos y sostenibles que son sus programas de reciclaje, estamos desviando el foco sobre el problema real: las cápsulas monodosis suponen el uso de 3 gr de envoltorio por cada 6 gr de café. Y esto supone una proporción de generación de residuos ridícula. Más aún si tenemos en cuenta que el uso de cápsulas monodosis no es la única forma que tenemos de consumir café, sino que son un mero capricho al que podemos aspirar por razones de comodidad, novedad, etc. Si utilizamos, por ejemplo, una cafetera de goteo o una cafetera italiana, podemos comprar café en paquetes de 500 gr que suponen el uso de un único envoltorio. La misma cantidad de café consumida en sistemas de monodosis supondría el uso de un mismo envoltorio exterior, más el recubrimiento de plástico y aluminio de unas 70 cápsulas. En definitiva, el reciclaje no es la solución al problema de residuos que suponen las cápsulas de café. 

Alternativas de consumo a las cápsulas de café

No debemos olvidar que el café ya se consumía cientos de años antes de la aparición de las cápsulas monodosis, por lo que el problema medioambiental que estas suponen no nos pone ante la disyuntiva de elegir entre café sí o café no. Por el contrario, el uso de cafeteras tradicionales nos permite seguir disfrutando del café sin necesidad de generar tantos residuos, ni tantas emisiones de CO2 como supone el sistema de cápsulas monodosis (tengamos en cuenta que el reciclaje también consume energía). Así, la mejor alternativa a la generación de residuos que suponen las cápsulas de café es tan simple como usar una cafetera tradicional: de goteo, de tipo italiana, etc. 

Aún así, si queremos seguir utilizando nuestras cafeteras de cápsulas, también tenemos alternativas más ecológicas que las que plantean las grandes marcas del sector (Nestle, Bosch y Phillips). Otras compañías más comprometidas con el cuidado del medio ambiente, han comenzado a comercializar café en cápsulas monodosis biodegradables, que pueden descomponerse de forma natural en tiempo de entre 3 y 7 meses. Algunas de estas compañías son: Cafés Novell, Café Ético, Cabú Coffee, Afortunato o Halo Coffee.


Como vemos, el uso de cápsulas monodosis para consumir café supone un grave problema de generación de residuos en todo el mundo. Sin embargo, la aparición de alternativas ecológicas a este producto y la creciente preocupación de los consumidores, pueden ser la solución a este problema en el futuro, esperemos, cercano. También la responsabilidad que algunas instituciones públicas están comenzando a asumir con respecto a este asunto, como es el caso de la ciudad de Hamburgo, la segunda ciudad más poblada y primera ciudad portuaria de Alemania, cuya administración ha prohibido la compra de este tipo de cápsulas en las sedes de las instituciones que dependen de los presupuestos públicos. O de la Oficina Europea de Medio Ambiente, cuyo responsable de la política de desechos, Piotr Barczark, señalaba hace un par de años que el problema de estas cápsulas no tiene que ver con la posibilidad de que sean reciclables o no, sino con la necesidad de “reducir esta tremenda cantidad de envases innecesarios que tiramos cada día a la basura”. Un buen recordatorio de que de las 3 erres de la ecología: reducción, reutilización y reciclaje, la tercera debe ser siempre el último recurso.

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