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¿Cómo ahorrar dinero en la comida de cada día? Menos desperdicio y más salud

El gasto en alimentación supone una de las partidas de mayor peso dentro del presupuesto mensual familiar de cualquier hogar. Adoptar unos hábitos de alimentación responsables, basados en el consumo de productos naturales, de temporada y de producción local; en planificar nuestros menús y nuestras listas de la compra en función de nuestras necesidades reales; o en optimizar el aprovechamiento de la comida almacenándola adecuadamente y cocinando de forma inteligente, pueden ayudarnos a ahorrar mucho dinero. 

Pero más allá de la repercusión económica, gestionar nuestra alimentación con cabeza nos permitirá también evitar el desperdicio alimentario, reduciendo los cerca de 135 kilos de comida que cada español tiramos a la basura de media cada año. Y además, comeremos mejor priorizando el consumo de alimentos naturales y llevando una dieta equilibrada. 

Por todo esto, hoy queremos ver algunos consejos sobre cómo ahorrar dinero en la comida de cada día. Recomendaciones para que nuestros hábitos de alimentación sean sostenibles, además de con el medio ambiente y con nuestra salud, también desde el punto de vista de la economía familiar. 

¡Comenzamos!

¿Cómo ahorrar dinero en la comida de cada día?

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1. Planificar las comidas y hacer una lista cerrada de la compra

La planificación y la organización son fundamentales de cara a ahorrar en la comida y también para evitar despilfarrar alimentos. Si planificamos nuestras comidas elaborando, por ejemplo, un menú semanal, conseguiremos tener una visión más ajustada de los alimentos que realmente vamos a consumir. Además, podremos reflexionar sobre cómo combinar mejor estos alimentos para tener un menú equilibrado que nos aporte todos los nutrientes esenciales que necesita nuestro organismo. 

A partir de este menú, podremos elaborar una lista de la compra cerrada de lo que vamos a necesitar y será más fácil que no caigamos en gastos superfluos. 

2. Evitar las compras impulsivas

Los pasillos de los supermercados, los envoltorios y los paquetes de los alimentos, las ofertas y la publicidad están diseñados para impulsarnos a comprar. Si vamos a comprar sin un objetivo definido basado en nuestras necesidades reales de consumo, es muy fácil que caigamos en compras innecesarias y acabemos con el carro de la compra lleno de caprichos. Debemos revisar siempre las ofertas en las tiendas y comparar en qué formato sale mejor comprar un determinado producto, comparando los precios por kilo de cada opción. Una regla de oro es no ir a comprar con hambre, ya que en estas condiciones será muy fácil que nos traicione el subconsciente. 

3. Almacenar correctamente los alimentos para que duren más tiempo. Limpiar nevera.

Cada tipo de alimento tiene una forma ideal de almacenaje una vez en casa. Si queremos alargar la vida de consumo de estos alimentos, debemos informarnos sobre cómo podemos preservarlos de la mejor manera posible. Así evitaremos que comida y dinero terminen en el cubo de la basura. 

Una buena organización de nuestra despensa y del refrigerador, dejando un acceso más fácil a los productos que caducan primero, también nos será de utilidad para lograr este objetivo.  

Por último, limpiar la nevera de forma habitual también nos ayudará a ahorrar. Con la limpieza eliminamos bacterias y otros microorganismos, cuya acción acelera los procesos de degradación de los alimentos. 

4. Hacer inventario de los alimentos que tenemos en casa de forma regular

Además de guardar correctamente cada alimento, de cara a ahorrar en comida es también interesante hacer algún tipo de inventario o un repaso regular de los alimentos que tenemos en casa y de los tiempos de consumo recomendados y de sus fechas de caducidad. Así evitaremos que se nos pasen de fecha y evitaremos comprar cosas que no necesitamos. 

5. Cocinar de manera eficiente

Hay muchas cosas que podemos hacer para cocinar de forma eficiente. Por un lado, podemos aprovechar que encendemos los fuegos o el horno para cocinar en cantidad y posteriormente dosificar la comida cocinada y congelar parte de ella para consumirla en el futuro. Desde el punto de vista energético, también debemos intentar aprovechar el calor residual que desprenden estos electrodomésticos, ya que en muchas ocasiones nos permiten terminar los platos sin necesidad de seguir consumiendo electricidad o gas. Un fuego de una placa vitrocerámica, por ejemplo, emite calor suficiente para cocinar hasta 10 minutos después de ser apagado. 

Usar ollas y cazuelas de tamaño adecuado a la cantidad de comida que queremos cocinar y al tamaño de los fuegos es también otra manera de ahorrar dinero cuando preparamos nuestra comida. Si la preparación del plato en cuestión nos lo permite, usar la tapa ayudará a concentrar el calor, con lo que potenciaremos aún más el ahorro en energía. 

En otros casos, algunos aparatos son más indicados para unas tareas que para otras. Por ejemplo, si sólo necesitamos calentar agua, siempre es más rápido y eficiente hacerlo en el microondas que en el fuego. 

Pero no solo hablamos de eficiencia energética. La eficiencia en cocina también puede aplicarse a aprovechar al máximo los alimentos para evitar que se echen a perder. Por ejemplo, si tenemos fruta un poco pasada, podemos aprovecharla para hacer mermelada, compotas o tartas de frutas, ya que las frutas sobremaduras potencian su sabor dulce y son ideales para preparar este tipo de postres saludables. 

6. Recicla, también en la cocina

¿Quién dijo que reciclar solo tiene que ver con nuestros residuos? También es posible aplicar el concepto de reciclaje a nuestros alimentos. Por ejemplo, unas croquetas pueden ser una magnífica forma de dar salida a nuestras sobras de carnes y pescados. Las hojas verdes de las coliflores y del brócoli, los tallos de las alcachofas, u otras partes de las verduras y las hortalizas que normalmente se desechan son candidatas perfectas para hacer un rico caldo o una crema de verduras. 

7. Comprar productos de temporada

Los productos de temporada son más baratos cuando se cosechan que en otras épocas del año por la sencilla razón de que en ese momento la oferta es mayor. Siempre que podamos, priorizaremos el consumo de los alimentos que estén en temporada para ahorrar, para aprovechar al máximo sus nutrientes y para evitar la huella ecológica que supone importar estos productos de otras partes del mundo fuera de temporada. 

8. Priorizar el consumo de productos locales y de cercanía

De la misma manera, consumir alimentos de producción cercana a nuestro hogar puede suponer también un gran ahorro, ya que los productores locales se ahorrarán costes de almacenaje, transporte y demás temas logísticos y podrán ajustar más sus precios. Y con ello, ayudaremos también a estimular el tejido económico de nuestra región y, nuevamente, a reducir nuestra huella ecológica. 

9. Evitar los alimentos sobreprocesados

Los alimentos sobreprocesados son más caros que los productos naturales. Solo hay que comparar el aporte nutricional y el peso de unos y otros. Además, los alimentos procesados son peores desde el punto de vista de la salud y a menudo contienen grasas saturadas y aditivos alimentarios que incrementan nuestra sensación de hambre, por lo que cuando los comemos no nos sentimos saciados y nos hacen comer más

A partir de este planteamiento, siempre va a ser más económico que preparemos nosotros mismos nuestras comidas, lo que nos permitirá también ser más conscientes de qué es lo que estamos llevando a nuestra mesa. 

De la misma manera y en el mismo sentido, lo ideal para ahorrar en comida es comer en casa siempre que podamos, evitando ir a restaurantes asiduamente. Si tenemos que comer fuera por cualquier motivo,  podemos llevarnos la comida de casa en un táper. Si aún así, algún día queremos darnos un capricho y vamos a un restaurante, si nos sobra comida, no debe darnos vergüenza pedir que nos la pongan para llevar. Recordemos que la auténtica vergüenza es que se tire comida. 

10. Comer más alimentos de origen vegetal 

Los alimentos vegetales —las verduras, hortalizas, cereales, frutas, legumbres…— son, por regla general, más baratos que los pescados y las carnes. Así, incluyendo una proporción mayor de alimentos de origen vegetal en nuestra dieta no solo nos beneficiaremos de una alimentación más equilibrada y contribuiremos a reducir las emisiones de CO2 asociadas a la producción de carne, sino que además ahorraremos dinero. 

Leer más: Tips para comer menos carne

Siguiendo estos consejos de alimentación, gestión de la comida y cocinado, podremos ahorrar una buena cantidad de dinero cada año. Pero además, nuestro cuerpo y nuestra salud nos lo agradecerán. Y también estaremos contribuyendo a construir un futuro más sostenible.

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