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Los cruceros, donde la diversión se convierte en contaminación

En los últimos años, la contaminación atmosférica ha cobrado especial interés para la opinión pública en todo el mundo, como uno de los principales agentes motivadores del calentamiento global y del cambio climático. Escándalos como el dieselgate, que descubrió las manipulaciones de Volkswagen en los sistemas de medición de emisiones de gases contaminantes de sus vehículos, han contribuido a centrar las miradas en las emisiones de gases de efecto invernadero ocasionadas por el tráfico rodado. En este sentido, la Unión Europea y otras instituciones internacionales ya están trabajando en la creación de un nuevo marco legal que impulse un parque de vehículos móviles más limpios y sostenibles. Sin embargo, organizaciones como la ONG Transport & Environment, la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente AISBL, llevan años intentando que el foco de los esfuerzos se dirija también hacia otra cuestión: la de las emisiones originadas por el transporte marítimo de personas. 

Los cruceros contaminan 10 veces más que todos los coches de Europa

Transport & Environment ha publicado este mismo año un informe que alerta sobre los altos niveles de contaminación atmosférica que suponen las emisiones de los cruceros que navegan por aguas europeas. Según los datos de Transport & Environment, solo las emisiones de los navíos de la compañía de cruceros Carnival Corporation & plc supusieron una aportación 10 veces mayor de óxidos de azufre que la cantidad emitida por el total de los 260 millones de automóviles que ruedan diariamente en suelo europeo. 

emisiones cruceros europa

Faig Abbasov, Coordinador de políticas de transporte marítimo de T&E, recordaba recientemente a los medios que los cruceros son “ciudades flotantes impulsadas por el combustible más sucio posible”. Lo hacía en referencia a la necesidad de este tipo de embarcaciones de tener sus motores constantemente en funcionamiento, tanto durante las travesías, como en los momentos de atraque en los puertos europeos, para poder seguir suministrando energía para las diferentes actividades que se realizan a bordo: restaurantes, bares, tiendas, piscinas, gimnasios, centros de belleza y spas, comercios, etc.

España, Italia, Noruega y Grecia, los países más contaminados

El informe de T&E señala también que los países del Mediterráneo son los más expuestos a estos altos niveles de emisiones de óxidos de carbono, de azufre y de nitrógeno, ya que este mar del sur de Europa no está considerada como una zona ECA, o Área de Control de Emisiones, como sí serían las costas de Norteamérica o las zonas marítimas del mar Báltico o del mar del Norte. 

Así, los países más afectados por la contaminación atmosférica generada por los cruceros serían, por este orden, España, Italia, Noruega, Grecia, Francia y el Reino Unido. En cuanto a los puertos más expuestos a este tipo de emisiones contaminantes, estos serían el de Barcelona, el de Palma de Mallorca, el de Venecia, el de Civitacecchia (Roma) y el de Southampton (Reino Unido).

Posibles medidas para reducir las emisiones de los cruceros

Como parte de las soluciones a este problema, la organización no gubernamental Transport & Environment propone una serie de medidas de cara a disminuir el nivel de emisiones de este tipo de navíos. Por un lado insta a que se cumplan los plazos para instaurar las medidas que proponen la Unión Europea y la Organización Marítima Internacional de cara a reducir las emisiones de gases del transporte marítimo para el año 2020. Según este plan, los niveles máximos de emisiones de óxidos de azufre pasarían del 1,5 % actual a un 0,5 %. Por otro lado, también señalan la necesidad de ampliar la zona de protección de emisiones ECA al mar Mediterráneo. También hacen especial hincapié en la necesidad de implantar una legislación equivalente a la del tráfico terrestre para obligar a las navieras a emplear combustibles de calidad y más respetuosos con el medio ambiente. 

¿Por qué contaminan tanto los cruceros?

El informe de T&E hace especial referencia a la contaminación atmosférica que ocasionan las emisiones de los cruceros. Estas emisiones son tan elevadas y peligrosas debido a la baja calidad de los combustibles que estos utilizan, al gran tamaño de sus motores y a que necesitan que estos se encuentren siempre en funcionamiento. 

Los combustibles que utilizan los cruceros son principalmente dos: fuel oil pesado y diésel oil marino. Ambos son mucho más contaminantes que el diésel convencional que emplean los vehículos de transporte por carretera, pero en particular el fuel oil (3,5 % de azufre) es el responsable de la mayor parte de las emisiones. Este es el combustible que los barcos de crucero emplean durante las travesías, mientras que para realizar las maniobras de atraque y desatraque en puerto, los buques están obligados a utilizar diésel oil (0,1 % de azufre). 

El camino hacia a un transporte marítimo de pasajeros más sostenible pasa por la implantación de tecnologías más limpias, como los motores basados en el uso de Gas Natural Licuado (el GNL supone una reducción de hasta el 90 % de las emisiones de óxidos de nitrógeno y del 24 % de las de CO2) como combustible o la posibilidad de que los barcos se conecten a la red eléctrica de los puertos durante los atraques para garantizar un nivel 0 de emisiones. 

Los cruceros no solo contaminan la atmósfera

Finalmente, hay que considerar también que la contaminación que se deriva de la actividad de los cruceros no solo se basa en el alto nivel de emisiones de gases de sus motores. Según un estudio de 2016, publicado por la asociación Friends of Earth International, un crucero con capacidad para 3000 pasajeros genera hasta 560.000 litros de aguas residuales en tan solo una semana. A esto hay que sumar el agua contaminada empleada para actividades de lavado y desagüe, la utilizada para llenar piscinas, los desechos alimentarios y la basura generada por el conjunto de actividades que se desarrollan a bordo de los cruceros. Toda esta contaminación termina en los océanos, con el consiguiente perjuicio que esto conlleva para los ecosistemas marinos: altos niveles de fósforo y de nitrógeno, proliferación excesiva de algas, cambios en el pH del agua, etc.

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