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La era del sobreturismo: ¿se puede parar?

En los últimos años, a causa de diferentes cambios económicos y sociales que han tenido lugar en todo el mundo durante las últimas 2 décadas, el turismo mundial se ha convertido también en uno de los objetivos del ecologismo. La bajada de los precios del transporte aéreo y una estabilidad en el precio del combustible en general; un mayor poder adquisitivo por parte de los turistas de todo el mundo; la aparición de nuevas formas de venta de viajes a través de Internet; o la influencia de las redes sociales a la hora de poner de moda ciertos destinos; entre otros motivos, han contribuido a que comencemos a hablar del fenómeno del sobreturismo. Esta nueva forma de turismo masificado trae consigo una serie de contrapuntos negativos para el medio ambiente, para las ciudades y países que reciben a los visitantes y, sobre todo, para los habitantes locales que deben vivir con el flujo continuo de viajeros. Por ello, hoy queremos hablar acerca del sobreturismo, aproximándonos a la situación que se vive en algunos de los destinos turísticos más visitados cada año en el mundo para conocer las problemáticas a las que deben enfrentarse. También veremos qué medidas y soluciones potenciales se están tomando en algunos de estos lugares para intentar ponerle freno a la llegada masiva de visitantes. 

El sobreturismo en cifras

La mayor accesibilidad del turismo para el gran público es un hecho. Esto se debe en gran medida a la mejora de las condiciones económicas de los viajeros o a la bajada de precios del transporte. Pero también a otros factores más generales que han tenido su repercusión en nuestra forma de viajar, como la globalización, la expansión del uso de las redes sociales o la proliferación de las fórmulas low cost, que por desgracia, también aplican al sector turístico. 

Según datos de la Organización Mundial del Turismo, el crecimiento del turismo internacional en todo el mundo se mantiene a un muy buen ritmo, mostrando un crecimiento medio anual del 6 % durante el año 2018. Se calcula que durante ese ejercicio se recibieron unos 1 400 millones de viajeros de procedencia internacional en todo el mundo. Esto equivaldría a decir que más del 18 % de la población mundial se desplazó a otro lugar del mundo para hacer turismo durante 2018. 

Aunque este crecimiento en la recibida de visitas ha sido generalizado, se aprecian algunas diferencias en el crecimiento experimentado en diferentes zonas del planeta y, sobre todo, en el volumen total de turistas recibidos.

Así, Europa volvió a ser una vez más el continente más visitado, con una acogida de 713 millones de turistas durante 2018 y un crecimiento anual del 6 %.

El mayor porcentaje de crecimiento de turismo recibido, sin embargo, lo experimentó la zona de Oriente Medio, que con 64 millones de visitantes tuvo un crecimiento del 10 %.

África tuvo un crecimiento del 7  % con 67 millones de turistas recibidos; la zona de Asia y el Pacífico recibió unos 343 millones de turistas, lo que supuso un crecimiento del 6 % respecto a 2017; por su parte, el conjunto del continente americano recibió unos 217 millones de turistas, con un crecimiento de las visitas internacionales del 3 %. 

La previsión de los datos de crecimiento del turismo internacional de la Organización Mundial del Turismo para 2019 sigue por la misma línea de crecimiento, cercano al 4 % de media mundial. Si pensamos que el 36 % de estos 1.400 millones de turistas internacionales anuales se reparten entre tan solo 300 destinos, podemos hacernos una idea de la saturación turística que pueden llegar vivir en algunas de estas zonas. 

París, Francia

Trasladando estos datos al contexto de algunas de las ciudades turísticas más visitadas del mundo y enfrentando sus cifras de turismo anual con la de la población residente de cada uno de estos lugares, la dimensión del problema que supone este nuevo fenómeno del sobreturismo se hace aún más palpable. Así, tomando como muestra a algunas de las ciudades europeas más visitadas, vemos como Barcelona recibió en 2018 a más de 15,8 millones de turistas nacionales e internacionales, mientras que su población es de 1,62 millones de habitantes; Palma de Mallorca recibió a más de 11 millones de visitantes, con una población de tan solo 0,4 millones; Ámsterdam acogió a más de 19 millones de viajeros, con una población de 0,86 millones; Venecia, a 25 millones, con una población de 0,26 millones de personas; o como París, la ciudad más visitada del mundo, recibió a más de 40 millones de personas durante el transcurso del año pasado, mientras la población residente en su área central fue de solo 2,14 millones de habitantes. 

Según la Organización Mundial del Turismo, de los 713 millones de turistas internacionales que llegaron a Europa el año pasado, 82,6 millones visitaron España. Esta cifra supone un 0,9 % más que el año anterior, convirtiendo a nuestro país en el tercer destino internacional más visitado de todo el mundo, tan solo por detrás de Francia y de Estados Unidos

Madrid, España

Consecuencias del sobreturismo

Como hemos visto, el sobreturismo se define por la llegada masiva de turistas a una misma zona de gran popularidad. Esta llegada masiva reporta una gran cantidad de ingresos económicos en destino, pero cuando esto se hace a costa de repercutir negativamente en el lugar de visita, se rompe el equilibrio y se imposibilita un turismo sostenible. Entre los perjuicios que el sobreturismo lleva consigo hasta las ciudades y países visitados podemos destacar los siguientes:

  • Se modifica la economía de los lugares visitados en masa: sube el precio de la vivienda y de los alquileres como respuesta a la gran demanda ejercida por los turistas y por los agentes turísticos. También sube el precio general de los servicios y bienes de consumo, lo que lleva en muchos casos a la exclusión económica de los vecinos de los barrios. 
  • Se ejerce una gran presión sobre las infraestructuras de las ciudades y el tipo de negocios de los barrios cambia para adaptarse a las necesidades turísticas.
  • Los residentes pierden bienestar social y se ven desplazados de los lugares públicos. 
  • Aumenta la contaminación como consecuencia de los medios de transporte que propician el turismo. Una contrapartida muy a tener en cuenta en ciudades portuarias con atraque de cruceros y en ciudades con aeropuertos internacionales. 
  • Se eleva enormemente la demanda energética de la ciudad, generando una mayor huella ecológica. 
  • Se multiplica la generación de residuos. 
  • La influencia turística masiva perturba la cultura y la forma de vida de los habitantes locales. 
  • Se produce un mayor deterioro de entornos naturales y urbanos
  • Aparecen fenómenos sociales como la turismofobia, en señal de rechazo de las poblaciones locales a los efectos negativos del sobreturismo en sus ciudades. 
Roma, Italia

Algunas medidas para frenar el auge del sobreturismo

Por suerte no todas las noticias relacionadas con el sobreturismo son negativas: algunas ciudades afectadas por este problema han comenzado a trabajar para afrontar las consecuencias negativas del turismo masivo. También han surgido asociaciones ciudadanas para la defensa de los derechos de los residentes de algunas de las principales ciudades turísticas del mundo, como la Red SET  (Red de Ciudades del Sur de Europa frente a la Turistización). Este tipo de movimientos demuestran que es posible luchar contra el sobreturismo y que un turismo sostenible, en el que los intereses económicos y los derechos vecinales no entren en conflicto es posible. Algunos ejemplos de ciudades que ya están tomando medidas para frenar el sobreturismo serían:

Barcelona. El ayuntamiento de la ciudad ha entrado a regular el mercado de las viviendas particulares de uso turístico operadas por compañías como Airbnb y se ha prohibido la construcción de nuevos hoteles en el centro urbano. También se ha introducido una tasa turística municipal a todas las pernoctaciones, de cara a financiar los sobrecostes que el turismo masivo tiene para la ciudad. Un dinero que sirve además para invertir en la mejora de infraestructuras que permitan gestionar mejor la llegada de visitantes, como sería la implantación de nuevas líneas de autobuses turísticos que conectan el centro urbano con la playa, con el fin de descongestionar las líneas de autobuses regulares. 

Ámsterdam. En la capital holandesa también han puesto límites a los alquileres de pisos, en este caso, al tiempo máximo de estancia de los huéspedes. También está prohibido construir nuevos hoteles en el centro de la ciudad desde 2005. Para evitar aglomeraciones en las calles, se ha limitado por ley el número de turistas para los que puede trabajar un mismo guía turístico: 20 personas. 

Ámsterdam, Países Bajos

Venecia. La ciudad italiana ha perdido más de 100.000 habitantes desde 1950, en gran medida a causa de la excesiva turistificación de la zona desde entonces. Para regular la llegada de turistas, la ciudad ha instalado un sistema de tornos para controlar el acceso a las partes más concurridas. También se da un uso preferencial a los residentes de los famosos vaporettos, embarcaciones que funcionan a modo de buses por los canales de Venecia.

Brujas. Esta pequeña localidad belga de aproximadamente 118.000 habitantes recibe unos 8 millones de visitas anuales. Por ello se han tomado una serie de medidas para favorecer la armonía entre la actividad turística y el transcurso vida diaria de sus residentes. Se ha restringido el acceso de autobuses turísticos en el centro de la ciudad y se han prohibido las fiestas en las calles. También se ha limitado el acceso de patinetes y taxis turísticos a la zona central de la ciudad. Por otra parte, se han restringido a tan solo 2 el número de cruceros que pueden atracar simultáneamente en el vecino puerto de Zeebrugge, con capacidad para hasta 5 buques.

Berlín. La capital alemana también ha introducido algunas medidas para combatir el sobreturismo, entre ellas, la limitación del tiempo anual durante el cual se pueden alquilar las viviendas privadas para un uso turístico. O medias más pintorescas, como la prohibición de arrastrar maletas con ruedas en el barrio de Kreuzberg, para evitar que el ruido genere molestias entre los vecinos. 

Roma. En La Ciudad Eterna también han adoptado la medida de prohibir el uso de maletas con ruedas en determinadas zonas. Pero también han tomado medidas más contundentes como la prohibición de consumir bebidas alcohólicas en las calles a partir de las 10:00 de la noche y de servirlas en los bares desde las 02:00 hasta las 07:00 de la madrugada.


Como vemos, trabajar por una forma de turismo más sostenible no solo es necesario, sino que también es posible en la práctica. Un turismo comprometido con el medio ambiente, que permita conocer diferentes culturas desde el respeto a los pueblos visitados, es fundamental para que todas las partes que intervienen en la actividad turística se vean beneficiadas: viajeros y operadores turísticos, pero también ciudades de acogida y sus vecinos.

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