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¿Cuáles son los principales gases del efecto invernadero?

Seguramente, en los últimos tiempos has oído hablar mucho del efecto invernadero. De hecho, son muchos los años en los que los gases del efecto invernadero están en boca de todos, por sus nefastos efectos para el medioambiente. Pero, en realidad, ¿sabes qué son los gases de efecto invernadero y cuáles forman parte de este conjunto tan fatídico?

Somos conscientes de que, muchas veces, esta información se da por supuesta, así que hoy vamos a repasar los principales gases que forman parte de ese conjunto ocasionador de efecto invernadero y explicar sus peculiaridades.

¿Qué es un gas de efecto invernadero?

Los gases de efecto invernadero son aquellos componentes gaseosos de la atmósfera, de origen antropogénico o natural, que absorben y emiten radiación a longitudes de onda que se encuentran en el espectro de radiación infrarroja térmica emitida por la superficie de la Tierra, la propia atmósfera y, también, las nubes.

En otras palabras, se podría decir que los gases de efecto invernadero son aquellos gases que influyen y equilibran la temperatura en nuestro planeta. Pero hay que dejar clara la diferencia entre los originados por la propia naturaleza y los que tienen un origen humano, en cuyo caso están alterando ese equilibrio y afectando a la estabilidad medioambiental en la Tierra.

Éstos son los gases de efecto invernadero más importantes

El vapor de agua (H2O) es un gas que se produce, normalmente, por la ebullición del agua de los océanos y los mares. Esto hace que su cantidad dependa directamente de la temperatura del planeta y, consecuentemente, de la temperatura de la superficie del océano. También hay que decir que la gran mayoría del vapor de agua, que es uno de los gases más relevantes para el efecto invernadero, se produce de un modo natural, sin intervención del hombre.

*Para entender mejor qué es Índice GWP

El dióxido de carbono (CO2) es el otro gran protagonista entre los gases del efecto invernadero. Por desgracia, aquí sí que tiene mucho que ver la mano del hombre, ya que las altas concentraciones de este gas en la atmósfera se deben al uso de combustibles fósiles en la industria y en el transporte. Es decir, todo aquel proceso en el que se use como combustible el petróleo, la madera, el carbón, etc. Hay que reconocer que las erupciones volcánicas, más frecuentes en total de lo que conocemos por los medios de comunicación, aportan su granito de arena en este sentido.

*Índice GWP: la emisión de 1 millón de toneladas de metano es equivalente a emitir 28 millones de toneladas de CO2.

El metano (CH4) también tiene gran influencia en el efecto invernadero. Su presencia natural en la atmósfera se debe a los depósitos naturales, la putrefacción de las plantas o la fermentación de las bacterias. Pero la mano del hombre también incide en la producción de metano, ya que también surge de las plantaciones de arroz y, sobre todo, de las emisiones del tracto intestinal de los animales. Por suerte, la cantidad de metano presente en la atmósfera no es tan grande como la del dióxido de carbono, ya que su potencial de calentamiento es mucho mayor que éste.

El ozono troposférico (O3), al que también se le conoce como ozono malo, es un gas que no se emite directamente a la atmósfera, se forma cuando los contaminantes de los automóviles, y otras fuentes reaccionan químicamente con la luz del sol. Por este motivo, también es uno de los gases de efecto invernadero de origen antropogénico más relevantes.

El hexafluoruro de azufre (SF6) es un gas sintético que se utiliza como aislante en instalaciones eléctricas y para producciones industriales. En principio, su uso no supone toxicidad para el ser humano, y tampoco es inflamable, por lo que es seguro en sus aplicaciones. El problema es que puede influir enormemente en el efecto invernadero, ya que tiene un altísimo potencial de calentamiento global y, además, una larga vida en la atmósfera.

El óxido de nitrógeno (N2O) es otro de los gases de efecto invernadero cuya presencia se debe, principalmente, a la mano del hombre. Y es que este gas se produce sobre todo debido a los fertilizantes nitrogenados utilizados en agriculturas intensivas, aunque también por la combustión de coches y aviones, y por las centrales térmicas.

Los clorofluorocarbonos (CFC) son unos gases de una altísima potencia para el efecto invernadero. Se utilizan desde hace casi un siglo como gases refrigerantes y en aerosoles, ya que no son tóxicos como sí lo eran otros gases utilizados anteriormente. Pero, si su presencia en la atmósfera aumenta, su influencia puede llegar a ser crucial en el calentamiento global.

Los hidrofluorocarbonados (HCFC) han comenzado a sustituir a los anteriores, ya que no afectan tanto a la capa de ozono, pero, lamentablemente, siguen siendo influyentes en el efecto invernadero.

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Como podrás ver, no todos los gases de efecto invernadero son igual de preocupantes ni tienen las mismas soluciones. De hecho, el que más presencia tiene y que más influye en la temperatura global de la Tierra es el vapor de agua que, aunque no depende tan directamente del ser humano como los demás, también puede estudiarse y controlarse. De todas maneras, está en nuestras manos poder trabajar en la reducción y presencia de estos gases de efecto invernadero en la atmósfera, y conseguir que la temperatura de nuestro planeta siga estable del modo más natural posible.

*Fuente de los gráficos: Gas de efecto invernadero Wikipedia

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