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¿Qué es huella de carbono digital? Navegar en Internet también contamina

Aunque no sea tan perceptible como la contaminación de las fábricas o de los medios de transporte, cada una de las acciones digitales que realizamos en nuestro día a día, tiene sus consecuencias con respecto al medioambiente. Hoy te hablamos de las consecuencias que tiene cada pequeño clic y cómo reducir nuestra huella de carbono digital

Cada vez que mandas un email, cuando consultas alguna información en Internet o cuando estás viendo tu serie favorita, estás contribuyendo a la contaminación del planeta.

Pero, claro, ¿cómo dejar de utilizar las herramientas digitales si forman parte de nuestro día a día y, en muchos casos, de su uso depende que podamos o no hacer nuestro trabajo? La respuesta es bien sencilla: no se trata de dejar de utilizar las herramientas digitales, sino de saber emplearlas con cabeza y volvernos personas o empresas digitales verdes, de manera que consigas que el impacto sea el menor posible.

Y sí, es posible, al igual que lo ha sido la creación de medios de transporte mucho más sostenibles o acciones relacionadas con el uso de vehículos tradicionales, que reduzcan la huella de carbono.

En este artículo no queremos criminalizar ni señalar con el dedo: queremos aportarte una visión general de cómo afectan al entorno cada uno de los pasos que damos en el mundo digital y cómo reducir esa huella, con un uso responsable y consciente. ¡Empezamos!

Huella de carbono digital: qué es

Se escucha mucho hablar de la huella de carbono, pero siempre relacionada con el impacto que tienen sobre ella las empresas industriales, el transporte o el uso excesivo de ciertos materiales, entre otros factores determinantes.

Sin embargo, pocas veces leemos en los medios o escuchamos a los políticos hablar de la huella de carbono digital o, lo que es lo mismo, la contaminación invisible de la que también hablan algunos expertos. ¿Por qué? Porque a diferencia, por ejemplo, de emisiones de CO2 que emite un coche y que son visibles en el ambiente, las digitales no lo son. 

Además, siempre habíamos asociado el uso de las TIC y de Internet como un avance y un ahorro energético y la realidad es que sí que lo es, pero un abuso de las mismas o un mal uso, también tiene sus consecuencias en la huella de carbono, en este caso, digital. 

Pero, ¿qué es exactamente la huella de carbono digital? Son las emisiones de gases de efecto invernadero que se dan cada vez que utilizamos Internet. De hecho, según datos de Greenpeace, el consumo energético relacionado con el uso de Internet, supone el 8% del consumo total mundial y representan el 2% de los gases contaminantes.

Además, el uso de estas herramientas va en aumento a medida que pasan los años y, de hecho, cerca del 53% de la población ya utiliza Internet a diario, por lo que se estima que en el año 2030 el consumo energético derivado de este uso, supondrá el 21% a nivel mundial y que, incluso, puede llegar a igualar la huella de carbono que deja el transporte. Algo que resulta escalofriante. 

¿Cuál es el objetivo en la actualidad? Conseguir lo que los expertos llaman, la neutralidad del carbono, es decir, que el número de emisiones que realiza una empresa o las personas en su ámbito particular, se vea compensado con acciones que reduzcan esas emisiones, logrando así un equilibrio. 

Para ello, primero es necesario ser consciente de cuánto suponen las pequeñas acciones que realizamos en el día a día. Te damos algunos datos en el siguiente apartado.

Qué herramientas digitales son las que más consumen

Es cierto que todavía no hay muchos datos acerca de este problema tan grave que tenemos entre nosotros y que no deja de crecer, pero estamos seguros de que los que están, te van a ayudar a ver las dimensiones del mismo: 

  • El consumo de energía de los dispositivos eléctricos ha crecido 600% en los últimos 50 años, según datos publicados en un estudio elaborado por la Universidad de Hamilton’s McMaster. De ese consumo, la mayor parte del mismo está relacionado con el uso de infraestructuras para el consumo de Internet. 
  • Se estima que se envían 2.4 millones de correos electrónicos cada segundo, o lo que es lo mismo, 74 billones de correos al año, según datos de la consultora Two Sides, publicados en la revista GQ. Y, ¿esto a qué equivale? A que cada uno de esos correos emite 0.3g de CO2, por lo que se genera alrededor de 22 millones de toneladas de CO2 al año.

Por supuesto, ante estos datos, ha sido necesaria la colaboración de las tecnológicas y muchas de ellas ya se han comprometido a reducir esas emisiones y han comenzado a utilizar energías verdes. Entre algunas de ellas cabe mencionar, según datos de Greenpeace: Facebook, Google, WhatsApp o iTunes, entre otras.

Sin embargo, plataformas como Twitter, SoundCloud o Wechat, están clasificadas como empresas que no utilizan todas las energías limpias que tienen a su alcance.  

Cómo reducir nuestra contaminación digital

A nivel individual, nosotros también podemos contribuir a reducir nuestra huella de carbono digital, con estas medidas:

  • Utiliza herramientas que apuesten por la energía verde, frente a otras que todavía no han contribuido a ello.
  • Emite solo los emails que sean necesarios y elimina aquellos que se pueden obviar o cuyos mensajes se pueden mandar en un solo email.
  • Date de baja de todas las newsletters que no leas o pide que te manden solo un tipo de emails; los que son de tu interés (cada vez más empresas apuestan por esta política).
  • Reduce la capacidad de tu correo electrónico: y hazlo eliminando aquellos correos que ya no necesitas y limpiando la carpeta de eliminados.
  • Reduce el número de redes sociales: quédate solo con aquellas que de verdad utilizas.
  • Utiliza hostings verdes: cada vez son más los que ofrecen estas opciones y que trabajan, además, por buscar nuevas soluciones para reducir, todavía más, la huella de carbono.

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