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La soledad de las personas mayores, un problema que requiere cada vez más atención

Hace algunos años la convivencia intergeneracional era la manera habitual en la que se organizaban las familias, sin embargo, cada vez es menos frecuente este modelo de familia. La forma en la que las sociedades han ido avanzando, el modelo económico y una serie de acontecimientos, como la incorporación de la mujer de forma rotunda al mercado laboral entre otros, han provocado que sea inviable el desarrollo del modelo de familia anterior.

Las personas mayores son los más afectados por este cambio de tendencia y así lo demuestran los datos: en España, dos millones de personas mayores viven solas y la cifra no hace más que aumentar. De hecho la OMS (Organización Mundial de la Salud) ya ha calificado la soledad como un problema de salud pública. 

La psicóloga Lourdes Bermejo nos describe la soledad como “una experiencia subjetiva que se produce cuando no estamos satisfechos o cuando nuestras relaciones no son suficientes o no son como esperaríamos que fueran” (2005). Hay una distinción entre los tipos de soledad: emocional y social. Dentro del primer grupo las mujeres mayores presentan niveles más altos de este sentimiento, mientras que los hombres aseguran que sienten más la soledad social. 

ESTUDIOS SOBRE LA SOLEDAD DE LAS PERSONAS MAYORES 

Comenzábamos hablando de las variaciones que se están observando en la organización de los hogares. En el caso de España el último estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística sobre la “Encuesta Continuada de Hogares” del año 2018, mostraba que los hogares más frecuentes son los que están formados por un solo individuo; ha aumentado un 1 % más desde 2017. Además, dentro de este grupo podemos apreciar que los hogares formados por personas mayores de 65 años se han incrementado respecto al año anterior un 3,9 %, alcanzando la cifra de 2.037.700 personas viviendo solas. Estos datos están directamente relacionados con el envejecimiento de la población y la caída de la natalidad. 

El profesor de la Universidad de Granada, Juan López Doblas ha realizado un estudio para conocer qué es lo que está llevando a las personas mayores a vivir aisladas. Este sociólogo concluye que los cambios en occidente vienen ocurriendo desde el siglo XX cuando apareció la Seguridad Social y las pensiones. Algunas de las conclusiones del estudio son:

  • Las personas mayores prefieren vivir con intimidad y libertad antes que tener compañía.
  • Vivir con la familia supone en muchos casos dejar la casa donde llevan viviendo casi toda su vida, algo a lo que se resisten por el gran peso emocional.
  • No quieren ser una carga para sus familiares, ni acabar peleados con ellos por pasar tanto tiempo juntos. 

Según este estudio parece que son los mayores los que deciden quedarse en sus casas y no sumarse al resto del núcleo familiar, pero el aislamiento que en muchos casos se ha detectado es provocado por los propios familiares. Y puede parecer que los sentimientos de soledad y aislamiento no son preocupantes, sin embargo sí existen algunos estudios que ponen de manifiesto que están ligados a otros como la infelicidad o problemas más graves como es el deterioro de la salud mental y cognitiva, enfermedades cardiovasculares o la mortalidad prematura. 

CAUSA DE LA SOLEDAD DE LAS PERSONAS MAYORES 

Estos problemas de soledad y aislamiento que sufren los mayores se generan a partir de una serie de situaciones a las que se enfrentan las personas conforme van envejeciendo, y son:

  • Fin de la vida laboral. En el trabajo solemos conformar la mayoría de las relaciones sociales, por eso, cuando nos jubilamos perdemos una red social muy importante. 
  • Viudedad. Cuando las personas mayores pierden a su pareja se desencadena en gran medida el sentimiento de soledad, provocando en algunos casos cierta desilusión por la vida.
  • Crisis de identidad. Esta llega cuando se dan las dos anteriores. Los ancianos se encuentran perdidos, debido a que no saben qué puesto ocupan en la sociedad y se sienten inútiles. 

Aunque pasen por estas situaciones y decidan seguir viviendo solos, tienen que continuar teniendo una vida activa para no caer en la monotonía. Para ello, los familiares son sus primeros aliados, y entre las estrategias que se pueden usar encontramos: 

  • Tener en cuenta que hay diferentes tipos de soledad y ayudar a nuestro familiar específicamente con la que esté sintiendo, ya que puede ser emocional o social.
  • Siempre intentar “hacer con”. No podemos optar por hacerles todas las cosas por miedo a que les pase algo, en algunos casos es necesario que se mantengan activos y sigan realizando algunas tareas que les supongan un poco más de esfuerzo.
  • Asistentes sociales. Es positivo que tengan una persona que los visite varias horas al día para que compruebe su estado de salud. 
  • Promover el intercambio generacional. Es necesario que las personas mayores pasen tiempo con los jóvenes.
  • Educación. Ayudar a las personas que cuando se jubilan quieren realizar actividades y aprender cosas nuevas.

¿QUÉ ALTERNATIVAS ESTÁN SURGIENDO?

Dentro de las ayudas que necesitan las personas mayores hay diferentes niveles, dependiendo del estado de salud física y emocional de estas. En algunos casos, se encuentran perfectamente y siguen realizando su vida de forma normal sin necesidad de ningún tipo de ayuda, para estos, una buena opción son los viajes del IMSERSO. Realizar viajes con personas de su misma edad hace que se sigan relacionando y encontrando nuevos amigos, porque en algunos casos han perdido a la mayoría de personas que conocían. 

En determinados momentos las personas mayores necesitan una atención más cercana, porque ya no pueden cuidarse así mismos. Estas situaciones llevan a las familias a tomar decisiones muy comprometidas, y suele ocurrir que acaban internados en residencias. Actualmente, son diferentes las alternativas que podemos encontrar para ayudar a las personas mayores a combatir el sentimiento de soledad.    

Una opción diferente a las residencias son los cuidadores de personas mayores a domicilio, estos poseen una formación especial para poder encargarse de personas que padecen algún tipo de enfermedad. En la actualidad, algunas páginas web te dan la facilidad de ponerte en contacto con cuidadores según las necesidades que tenga el paciente. Es un servicio especializado que te permite elegir de forma específica si estás buscando a alguien que sepa cómo tratar a un paciente con diferentes enfermedades, o si necesitas a alguien que viva con la persona o solo esté unas horas con él o ella.

En determinadas ciudades se han lanzado iniciativas como “Convive”, donde se buscan estudiantes que quieran pasar el año universitario viviendo en casa de una persona mayor. En este caso los universitarios no tendrían que cuidar de los ancianos, sino simplemente hacerles compañía, realizar algunas tareas del hogar y compartir gastos. De esta forma salen ganando los dos, las personas mayores están acompañadas y los jóvenes pueden ahorrarse un dinero.

Una de las opciones que está causando mayor entusiasmo son las residencias de cooperativas de mayores, conocidas también como “seniors cohousing”. En España hay 12 viviendas, pero existen hasta 36 proyectos en marcha que están o bien construyéndose, o esperando que sean aceptados; se pueden observar en el mapa del proyecto Movicoma. Las personas en estas residencias viven con total libertad (algo que en una residencia normal muchas veces es complicado), pero de acuerdo con las normas que se han establecido de manera común dentro de cada una de ellas. 

Otra iniciativa es Grandes amigos que se creó para volver a tener relación entre los vecinos, como antiguamente, de esta forma las personas mayores que viven en un edificio no se sienten tan solas y pueden recibir ayuda de algunos vecinos. Una web similar es Nextdoor, a través de esta se puede acceder a los eventos de un barrio y de así los mayores se pueden informar de nuevas actividades cerca de casa.

¿CUÁLES SON LAS MEDIDAS QUE HAN TOMADO EN OTROS PAÍSES?

En el 2018, varios países de la Unión Europea se dieron cuenta del problema social que estaba apareciendo y que hasta el momento habían obviado: la soledad en las personas mayores. En el caso de Reino Unido los ancianos que viven solos han llegado a 1 millón y en los Países Bajos, 700.000 es el número de ancianos que confesaron sentirse solos. Algunas de las medidas que se han tomado en estos países son crear una secretaría específica para analizar el problema o invertir dinero para aliviar la soledad en los mayores. 

Japón también ha observado que el número de ancianos que viven solos ha ido aumentando con los años. En este país la solución contra el problema ha sido bien diferente, porque han optado por los robots. Para ello, han creado diferentes tipos de robots con forma de perros o niños con los interactuar para que los individuos puedan disminuir el sentimiento de soledad. 


Alrededor de las personas mayores se han creado muchos estereotipos: los mayores son improductivos, aburridos, enfermos, solitarios y tristes. Estos pensamientos solo aumentan sus problemas de soledad y aislamiento y la realidad es que en la mayoría de los casos se trata de simples prejuicios. Para cuidar de nuestros mayores recuerda que es necesario visitarlos frecuentemente para cerciorarnos de su estado y acompañarlos, porque no podemos olvidar que siguen teniendo mucho que aportar. 

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