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Los techos verdes, grandes ventajas para ser una solución sostenible

Los techos verdes son una solución arquitectónica cada vez más utilizada en la cubierta de edificios comerciales, de centros de trabajo y en viviendas en todo el mundo. Aunque este tipo de construcciones existen desde hace muchos años e incluso tienen su origen conceptual en los antiguos Jardines Colgantes de Babilonia, corrientes como la arquitectura ecológica y la construcción bioclimática han conseguido adaptar los techos verdes a las necesidades técnicas y ecológicas de las construcciones modernas. Así, cada día es más fácil encontrarse con techos verdes en muchas de las principales ciudades del planeta, sobre todo a partir de su replanteamiento arquitectónico a partir de la década de 1960. No en vano, su instalación se hace de manera obligatoria en algunas de ellas, dados los múltiples beneficios medioambientales que estas cubiertas de vegetación aportan en un contexto urbano cada vez más contaminado y también más necesitado de soluciones sostenibles. 

En este artículo vamos a conocer qué son los techos verdes, cómo funcionan y cuáles son sus principales características. También veremos todas las ventajas que tienen este tipo de techos sobre las cubiertas convencionales. Unas ventajas ecológicas, pero también técnicas y económicas. Por último, veremos cómo muchas ciudades del mundo ya han comenzado a legislar para promover la construcción de estos techos verdes en sus nuevas edificaciones, un paso más hacia la descarbonización de los núcleos urbanos y hacia un futuro más sostenible. 

¿Qué son los techos verdes?

Un techo verde es un sistema que permite el crecimiento de vegetación en la cubierta de un edificio. La clave de los techos verdes modernos y lo que lo diferencia de una mera cubierta convencional en la que simplemente se colocan plantas, es que en los techos verdes el sistema de crecimiento de la vegetación se integra en el diseño y construcción de la vivienda. Así, no solo se consigue que las plantas puedan desarrollarse de manera adecuada, sino que se asegura que la cubierta del edificio no sufra daños derivados de este desarrollo vegetal. 

Bajo estos condicionantes, los techos verdes pueden mostrarse de diferentes formas, desde simples cubiertas con césped o musgo, hasta jardines que incorporen zonas de paseo, huertos urbanos, fuentes, etc. De manera general, hablaremos de techos verdes sencillos o extensivos y de techos verdes intensivos

Los techos verdes sencillos o extensivos son aquellos en los que la densidad de vegetación es menor y están pensados para que sean microhábitats autónomos, en el que las plantas se desarrollen involucrando un mantenimiento mínimo. Así, estos techos verdes pueden crecer sin ser regados, simplemente con el agua que les llega en forma de precipitaciones, y solo necesitan pequeños trabajos de fertilización y de retirada de malas hierbas en contadas ocasiones al año. Este tipo de techos verdes no son transitables y pueden ser instalados en cubiertas con pendientes de hasta el 33 % de inclinación. 

Los techos verdes intensivos, por su parte, se caracterizan por incorporar diferentes tipos de plantas y por formar hábitats vegetales mucho más densos y complejos. Este tipo de techos verdes requieren de un nivel de cuidado muy superior al de los techos verdes extensivos. Así, los techos verdes intensivos necesitan labores regulares de riego, fertilización, eliminación de malas hierbas, etc. Este tipo de techos verdes son aptos para instalar en cubiertas con pendientes no superiores al 3 %, en las que la resistencia estructural del edificio permita soportar la gran cantidad de peso que conlleva este tipo de sistemas de crecimiento vegetal. La principal ventaja de los techos verdes intensivos sobre los intensivos es que, además de incorporar una mayor variedad y densidad de especies vegetales, a menudo permiten también el tránsito de personas. Así, este tipo de cubiertas son ideales para ser aprovechadas como zonas de estancia y de paso comunes. 

Funcionamiento de los techos verdes

Tanto si hablamos de techos verdes extensivos como intensivos, todos ellos deben mostrar una serie de elementos comunes que permitan el correcto desarrollo de las plantas así como la conservación de la cubierta del edificio. Esto se consigue a través de un sistema de capas múltiples, cada una de las cuales cumple una función específica. Aunque según el tipo de techo verde en cuestión y de su complejidad la configuración de las diferentes capas puede variar, de manera general estas serían las siguientes, desde abajo hacia arriba:

Foto: Ryan Somma
  • El soporte o estructura del edificio. Es la estructura física de la cubierta que deberá soportar el peso de todas las capas superiores. 
  • Capa de aislamiento. Esta capa es de instalación opcional y su cometido es el de minimizar la transferencia de energía térmica entre el exterior y el interior del edificio a través de la cubierta. 
  • Capa de impermeabilización. Impide que el agua de lluvia y de riego alcancen la estructura del edificio, evitando la aparición de humedades. 
  • Capa de barrera antirraices. El crecimiento de las raíces de las plantas puede llegar a causar daños irreparables en la estructura del edificio. Por ello, es imprescindible que un techo verde contemple una barrera antirraices para evitar que estas puedan penetrar en la cubierta. 
  • Capa de drenaje. La capa de drenaje está compuesta por arenas, gravas y otros compuestos que permiten el paso del agua, pero no de elementos sólidos. Esta capa permite la correcta canalización del agua para su aprovechamiento o reconducción al sistema de desagüe del edificio. 
  • Capa de filtro. De manera similar a la capa de drenaje, esta capa de filtro consiste en una membrana textil que deja pasar el agua, pero forma una barrera que retiene la tierra y las raíces. 
  • Medio de crecimiento. Esta capa constituye el medio en donde se cultivarán y se desarrollarán las plantas. Estará compuesta por tierra, sustratos y otros componentes que permitan la vida vegetal y favorezcan su crecimiento y fertilización. El grosor de esta capa variará en función del tipo de techo verde y de las especias vegetales que deban vivir en él.
  • Capa de vegetación. Será la capa que compondrán las propias especies vegetales que se incluyan en el techo verde: musgo, césped, plantas, hierbas, flores, arbustos, árboles, etc. 

Ventajas y desventajas de los techos verdes

Los techos verdes reúnen una serie de ventajas sobre las cubiertas tradicionales que los convierten en una solución de construcción a tener en cuenta en cualquier proyecto de arquitectura sostenible o ecológica. Algunas de estas ventajas serían:

  • Permiten la regulación térmica del edificio de manera natural. Esto supone una magnífica aplicación de la arquitectura bioclimática, que deriva en viviendas y otros espacios con mayor eficiencia energética. Las cubiertas verdes generan sombra, retienen humedad y crean cámaras de aire naturales. Todo ello ofrece una capa de aislamiento extra en la cubierta de los edificios que hacen que sea posible disfrutar de unas condiciones climáticas ideales con un consumo de energía mínimo. Así pues, los techos verdes nos ayudan a reducir nuestras emisiones de CO2 y de gases de efecto invernadero. 
  • En relación con el punto anterior, la proliferación de los techos verdes contribuye a reducir el efecto isla de calor de las grandes ciudades, ayudando a disminuir la temperatura media de los municipios. 
  • Reducen el gasto económico en suministros, contribuyendo al ahorro energético: calefacción, aire acondicionado, sistemas de climatización, etc. 
  • Los techos verdes ayudan a purificar el aire. Las plantas generan oxígeno y captan CO2 durante la fotosíntesis y otros procesos metabólicos. Un área de entre un metro y un metro y medio cuadrado de vegetación es suficiente para satisfacer la demanda de oxígeno anual consumida por un ser humano. Además, durante estos procesos, las plantas consiguen fijar las partículas de polvo y otros compuestos que hay presentes en el aire que respiramos. En este sentido, un techo verde puede llegar a retener hasta 130 gramos de polvo al año por metro cuadrado. 
  • Las cubiertas verdes también filtran el agua de lluvia, ayudando a limpiarla. Por otra parte, permiten una correcta absorción y canalización de las precipitaciones. Con ello, se rebaja el estrés en los sistemas de desagüe y alcantarillado de edificios y ciudades, lo que contribuye a su vez a prevenir las inundaciones.  
  • Además de las ventajas ecológicas, los techos verdes sirven también para proteger la estructura de la cubierta de los edificios. De esta manera absorben gran parte de la radiación solar, de las precipitaciones y de los cambios de temperatura que de otra manera alcanzarían la cubierta. Así, se amortigua el efecto de erosión que provocan estos agentes, con lo que se alarga la vida útil del edificio.  
  • Los techos verdes son excelentes aislantes acústicos. Además de servir como una capa de regulación térmica, la vegetación y los medios de crecimiento de los techos verdes permiten la absorción de diferentes frecuencias sonoras. Así, el interior de los espacios de los edificios con cubiertas verdes resulta mucho más silencioso que el de los que no incorporan este tipo de techos. 
  • Contribuyen a revalorizar el edificio. Los múltiples beneficios que aportan los techos verdes repercuten también en que aportan un mayor valor económico a los edificios en los que se instalan. 
  • Permiten el aprovechamiento de las cubiertas como zonas comunes, como zonas de paso, de recreo, huertos, etc. Esto permite, a su vez, el que los usuarios de los edificios con cubiertas verdes puedan disfrutar de los beneficios terapéuticos derivados del cuidado y cohabitación con plantas: facilitan los estados de relajación, rebajan los niveles de estrés, aportan aire limpio, generan bienestar natural, etc. 
  • Permiten la creación y desarrollo de microhábitats en los que, además de las plantas y vegetales que se incorporan de forma artificial al crear el techo verde, aparecerán también otras plantas, insectos, pájaros y pequeños mamíferos de forma natural, contribuyendo a la conservación de la biodiversidad

En el lado de las desventajas, los techos verdes presentan pocas respecto a la construcción de cubiertas convencionales, sin embargo, merece la pena mencionarlas también. Estas son, principalmente, el mayor gasto económico que supone la implementación y el mantenimiento de estos sistemas de cubiertas con vegetación. Como ya hemos dicho, en el caso de los techos verdes intensivos el nivel de mantenimiento es también elevado, necesitando de diferentes cuidados para el correcto desarrollo de las plantas y para impedir que su crecimiento descontrolado, sobre todo de las raíces, pueda dañar a la estructura de la cubierta. 

Techos verdes: una solución de sostenibilidad para el futuro

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Como hemos visto, los beneficios que aportan los techos verdes tanto a los edificios y a los usuarios y habitantes de estos edificios, como al conjunto de los núcleos urbanos, son muchos y variados. Estas ventajas abarcan desde el terreno ecológico y del cuidado del medio ambiente, a los aspectos más técnicos de protección de la cubierta de los edificios, pasando por los beneficios económicos que suponen a largo plazo. Por ello, algunas de las grandes ciudades de todo el mundo están comenzando a promover la creación de techos verdes a través de sus políticas de urbanismo. Este es el caso de la ciudad de Nueva York, en el que la incorporación de este tipo de cubiertas verdes en edificios de nueva construcción está obligada por vía legislativa. Es una de las medidas que contempla la nueva Ley de Movilización Climática, que pretende hacer que la ciudad sea cada vez más sostenible. Algo similar ocurre en la ciudad argentina de Córdoba, en la que se está legislando para que los edificios con cubiertas de superficies superiores a los 400 metros cuadrados incorporen techos verdes. Otras ciudades de países tradicionalmente muy comprometidos con el cuidado del medio ambiente como Suiza, Suecia, Noruega, Dinamarca o Canadá ya llevan años contemplando la creación de techos verdes en sus edificios en sus leyes de urbanismo. Una medida que parece que está empezando a calar en otras muchas ciudades del mundo en las que se plantean iniciativas similares. Esperamos que cunda el buen ejemplo y que en un futuro no muy lejano podamos disfrutar de ciudades más verdes y más sostenibles. 

Foto principal: Aloha Jon

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